Es bien cierto que cuando se afecta el bolsillo de la población cualquier gobierno, ya sea este de izquierda o de derecha pierde apoyo; esto es lo que ocurre con el actual gobierno boliviano de Evo Morales.

Hace más de cinco años el primer presidente indígena del país obtuvo por primera vez, desde el retorno a la democracia, un apoyo arrollador de la ciudadanía, apoyo que fue ratificado en el Referéndum Revocatorio de 2008 y en las elecciones presidenciales de 2009.

Al gobierno de  Morales, en estos casi seis años, le benefició el alto costo de los minerales en el mercado internacional, además de la estabilidad del precio del barril  del petróleo, a su vez, un incremento del narcotráfico que ha dado lugar a que el país viva una inusitada bonanza económica. Sin embargo, a pesar de esta buena racha el gobierno boliviano no aprovecho el tener mayor cantidad de recursos para fomentar la creación de industrias, ya sean estas estatales o privadas, sino mas bien centró todos sus esfuerzos en hacer política.

Por casi cinco años el partido oficialista Movimiento al Socialismo (MAS), no tuvo rival ni así tampoco la figura caudillista del presidente Morales, empero a pesar de este gran apoyo popular, el gobierno se dedicó a perseguir a sus enemigos políticos ya sea acusándolos de sedición o de haber realizado actos de corrupción mientras fueron funcionarios públicos.

Sin embargo, desde fines de la pasada gestión 2010, a ese sistema gubernamental fuerte que ha querido aparentar el gobierno, ha comenzado a mostrar signos de resquebrajamiento; la luna de miel entre el Gobierno y una gran parte de la población boliviana prácticamente ha culminado. ¿Por qué? Pues por la crisis económica, la falta de alimentos y la ausencia de políticas de empleo comenzaron a afectar la imagen del gobierno ya desde hace varios meses atrás, sin embargo el 26 de diciembre del 2010, la mayoría de la ciudadanía se “desayuno” tras haber festejado las fiestas navideñas que el precio de los carburantes subía a más de un 80%.

Muchos creyeron que se habían adelantado a inocentes (la tradicional fecha en la que se hace bromas y en Bolivia los medios de comunicación lanzan noticias insólitas), pues no fue así, el Vicepresidente Álvaro García Linera lanzó el “decretazo” recalcando que no se trataba de un alza de precios de los carburantes, sino de una “nivelación” de precios de los carburantes y que, de ahora en adelante, los combustibles serían regidos por los precios del mercado internacional para así evitar el contrabando. Sin embargo, la medida no fue aceptada ciegamente como en otras ocasiones por los partidarios del gobierno, el bastión más importante del gobierno, la ciudad de El Alto, fue la primera en darle la espalda a esta medida económica

El presidente y su gobierno se vieron cercados y derogaron el decreto casi una semana después, un 31 de diciembre a las 11 de la noche, muchos optimistas recibieron con alegría este regalo del gobierno de año nuevo, sin embargo el mal ya estaba hecho, la especulación de los comerciantes y de los transportistas se hizo sentir, la elevación de los precios de la canasta familiar golpearon el bolsillo de la mayoría de la población, por ello no es de extrañar que el pasado viernes 18 de febrero la marcha de una Central Obrera Boliviana casi desahuciada en anteriores gobiernos haya recobrado la fuerza de antaño.

Pero a pesar de los conflictos económicos que han mermado la imagen del gobierno lo es también la ambigüedad del gobierno, diversos analistas políticos como Marcelo Gonzales Yaksic, califican a este gobierno como bicéfalo, bipolar, puesto que propugna un gobierno socialista tanto político como económico pero ya el “gasolinazo” mostró que la economía sigue siendo manejada bajo un modelo del libre mercado, es por ello que en el departamento de Santa Cruz, las manifestaciones en otrora multitudinarias contra el actual gobierno, en los pasados días hayan sido tímidas y las criticas no sean hechas por las más acérrimos detractores, ¿será porque tienen miedo de ser el próximo blanco de la persecución del gobierno o porque en el fondo están de acuerdo con las políticas económicas?.

Pues sólo el tiempo dirá que es lo que ocurrirá con el actual gobierno del Presidente Morales. Sin embargo, creemos que todo gobierno cae cuando afecta el bolsillo y la calidad de vida de sus habitantes, claro está que así empezaron las revoluciones actuales del mundo árabe.

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