Una China con apetito

En los últimos lustros la República Popular China (RPCh.) ha venido ocupando un espacio de relevancia en el orden mundial debido a los resultados de su progresiva reforma económica y su expansión como unidad política. Esto genera un reacomodamiento de poderes relativos de los actores mundiales y regionales.

Por ejemplo en el caso de América Latina y el Caribe (ALC), el Grupo de Río y delegaciones ministeriales de China se han reunido más de quince veces a partir de 1990. Desde 1997 se han realizado cinco encuentros con funcionarios de alto nivel en las cumbres MERCOSUR – China. El 26 de mayo de 2004 China es aceptada como observadora permanente ante la Organización de Estados Americanos (OEA). Este mismo status fue el que adquirió con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). En 2009 ingresa como miembro pleno en el Banco Interamericano de Desarrollo (luego de sistemáticos vetos por parte de EE.UU. y Japón por varios años).
Otra pieza principal de la fuerte y creciente vinculación de la RPCh. con la región es la cuestión de Taiwán, región fundamental la de América Latina y el Caribe si se tiene en cuenta que de los 23 países que aún reconocen como Estado a Taiwán, doce se encuentran en este continente1. Por esto es que la RPCh. ha desplegado una estrategia para convencer – o a lo sumo contener la estrategia del dólar taiwanés – a los países de ALC de retirar su reconocimiento a la provincia rebelde.

El crecimiento de casi dos dígitos que viene sosteniendo China durante las últimas décadas, y su incremento en el volumen de comercio, continúan demostrando la capacidad de expansión de este gigante asiático. En el año 2007 China ya era el tercer mayor importador a nivel mundial y para febrero de 2006 había superado a Japón (850 mil millones2) como principal acreedor de Estados Unidos con 853 mil millones de dólares.

En el marco de esta gran expansión económica, la población china ha adquirido mayor poder de compra, cuadruplicándose en los últimos 15 años y; pese a las grandes desigualdades existentes dentro de la sociedad, la dirigencia política china tiene que dar respuesta a las demandas internas, a los cambios en los patrones de consumo y los requerimientos de modernización de la estructura productiva.  Consecuencia de la escasez de recursos que presenta su territorio, la diplomacia china ha encarado un proceso de vinculación externa para establecer la dirección de sus inversiones que puedan ser complementarias a las necesidades de materias primas, petróleo y alimentos (León-Manríquez, 2006:30). De esta manera el gigante asiático ha impulsado una serie de inversiones a través de sus Empresas Estatales para invertir en aquellos países o regiones que sean complementarios con sus intereses y requerimientos. Así la IDE china ha comenzado a competir con la occidental, ya no sólo en el área de influencia natural de China, como es Asia, sino también en África y América Latina.

América Latina y el Caribe: ¿China como socio “estratégico” para quién?

Un aspecto fundamental para interpretar la estrategia de la RPCh. en América Latina y el Caribe es la diversificación del riesgo para hacerse de materias primas que aseguren un acceso a las fuentes de recursos naturales. En esta maniobra se conjugan las posibles inversiones en área extractivas o en infraestructura para su transporte. El lugar que juegan las comunidades chinas en territorio latino es superlativo, conformando verdaderas “comunidades de negocios” que hacen de nexo entre China y el país a invertir.
Las estimaciones que ha realizado la CEPAL (2011:13) es que China irá desplazando a los clásicos socios comerciales – Estados Unidos y la Unión Europea (UE) – de las exportaciones de la región latina. Según el cálculo de este organismo “Si se mantiene el actual ritmo de crecimiento de la demanda de nuestros productos en los Estados Unidos, la Unión Europea y el resto del mundo y la demanda de China crece sólo a la mitad del ritmo registrado en esta década, este país superaría a la Unión Europea en 2014 y pasaría a ser el segundo mayor mercado para las exportaciones de la región. (2011:13)”
Esta misma proyección se aplicaría a las importaciones que realiza ALC desde China. En el 2015 el gigante asiático estaría reemplazando el lugar de la UE como proveedor de manufacturas de origen industrial.

América Latina: lugar que ocupa China en el comercio según valor, 2000 y 2009 (Ranking)

Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de Naciones Unidas, Base de datos estadísticos sobre el comercio de mercaderías (COMTRADE).
Nota: Los países de la Unión Europea se consideraron desagregados. Los datos de
exportaciones de Venezuela (República Bolivariana de) para 2009 corresponden a Fondo
Monetario Internacional, Department of Trade Statistics (DOTS).

Es remarcable el rol que ha adquirido el gigante asiático como socio comercial en un período de tiempo relativamente breve, cambiando de esta manera la morfología de las relaciones económicas internacionales de ALC, haciendo imprescindible que la región repiense su estrategia de inserción internacional con un socio que emerge con gran dinamismo. En 14 de los 17 países seleccionados, China aumentó su participación como comprador y fue uno de los cinco principales destinos de Argentina, Chile, Brasil, Costa Rica, Perú, Venezuela y Uruguay. Como fuente de importaciones para la región, la RPCh. trepó de ubicación para estar dentro de los 5 principales orígenes para 16 de los 17 países con información disponible (a excepción Honduras, que la coloca en sexto lugar).

ALC: estructura de las exportaciones, según intensidad tecnológica hacia los principales destinos, 2009 (En porcentajes del total)

Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de
Naciones Unidas, Base de datos estadísticos sobre el comercio de mercaderías (COMTRADE).
Nota: Los datos de Antigua y Barbuda, Cuba, y Haití no se encuentran disponibles. Las categorías corresponden a PP: Productos primarios, MBRN: Manufacturas basadas en recursos naturales, MTB: Manufacturas de tecnología baja, MTM: Manufacturas de tecnología media, MTA: Manufacturas de tecnología alta. Resto de Asia y el Pacífico comprende a los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, Australia, el Japón, Nueva Zelandia y la República de Corea. Los datos de Belice, Dominica, Granada, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía, Suriname y Venezuela (República Bolivariana de) corresponden a 2008.

El gráfico de barras de las exportaciones según intensidad tecnológica y destino, corrobora el patrón de vinculación comercial antes descripto, según el cuál más del 90% de lo que compra la RPCh. de la América Latina y el Caribe, corresponde a productos primario y manufacturas basadas en recursos naturales3. La CEPAL (2011:22) destaca que “… la creciente demanda china ha sido un factor determinante en el retorno del protagonismo de las materias primas en la estructura exportadora regional. Esto es lo que nos permite hablar de una tendencia a la “reprimarización” del sector exportador de la región en los últimos años.”

Inversiones de China y la consolidación de un modelo

Esta política de China sobre ALC se ha desplegado a partir de los noventa donde se ha acrecentado las compras de los commodities de esta región al tiempo que comenzaron a estudiarse proyectos de inversión relacionados con la extracción de las materias primas y su traslado (León-Manríquez, 2006:35).
El tema de la seguridad ambiental con el tipo de IDE y explotaciones de los recursos naturales en ALC, debe poner en alerta a la dirigencia política de la región, en el sentido que la experiencia interna china demuestra que no la consideran significativa. Un buen ejemplo ocurrido en nuestra región es el de las condiciones de explotación de las minas peruanas por parte de la empresa china Shougang (Tokatlian, 2009:113).
A su vez Laufer (2010:5) remarca que “Las grandes expectativas que fuertes sectores de las clases dirigentes latinoamericanas albergan respecto de China como mercado comprador de las exportaciones regionales o como proveedor de importaciones y de capitales se reflejó ya en inversiones de empresas privadas y estatales del país asiático para la realización de importantes obras de infraestructura en la región vinculadas con el comercio y con las multinacionales chinas, incluyendo la ampliación y modernización de puertos sobre el Océano Pacífico —como Ensenada, Buenaventura, Manta, Callao e Iquique— o fluviales con salida al Atlántico —como el puerto rosarino de Timbúes—, enormes proyectos viales y ferroviarios destinados a conectar el interior del continente con las costas del Pacífico, a través de “corredores” como el de Manta-Manaos, el interoceánico hacia Paita e Ilo en el norte peruano, y el también bi-oceánico que uniría la ciudad de San Pablo en el sur del Brasil con Iquique en el norte de Chile. A esto habría que sumar el Ferrocarril Belgrano Cargas (…) que cruza todo el centro y el norte de la Argentina y parte del territorio boliviano conectando con el Pacífico por el mismo puerto chileno de Iquique”.

ALC: clasificación de destinos de inversión extranjera directa de China, 2008-2009 (En millones de dólares y porcentajes del total de ingresos)

Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe, 2011, sobre la base de datos del Ministerio de Comercio de China (MOFCOM), abril de 2010.

Lo que se puede observar en el cuadro es el impactante lugar que tiene la IDE que se dirige a los paraísos fiscales como las Islas Caimán y las Islas Vírgenes Británicas, que concentran más del 95% del acervo. Luego de este destino, le siguió Brasil, Argentina y Perú con un total de 781 millones de dólares en el 2010. La CEPAL estima que más del 90% de la IDE “productiva” en ALC se ha dirigido a la extracción de recursos naturales (principalmente sector hidrocarburos y minería). Los vínculos políticos han tenido que ser consistentes con esta relación comercial funcional a los intereses de la dirigencia política china y los sectores exportadores latinos.

Nuevo socio y viejos vínculos

Hay autores que observan en la complementariedad de la economía china con las naciones de sudamérica un vínculo beneficioso para ambas partes que se ven reflejados en el análisis de Xu Shicheng4 (2006:110) “China requiere recursos naturales y productos primarios (como petróleo, minerales de hierro, cobre, níquel, soya) y América Latina necesita  el enorme mercado chino para exportar su producción”.
Es interesante detectar que tanto la información académica como periodística a nivel general suele reproducir la retórica china sin un debido análisis y rigurosidad del uso de los conceptos para caracterizar una relación. Abundan los análisis de especialistas, universidades, centros de investigación y de organismos internacionales que suelen, en su caracterización, proyectar el interés del sector primario-exportador/gobierno como mera relación transitiva.
Pero si tal es la vinculación que ALC viene desarrollando con la RPCh. ¿por qué una mirada tan complaciente? ¿A qué se debe que no haya ópticas críticas sobre el tipo de relación que ALC ha construido con China? ¿Cuál es realmente el tipo de vínculo que se continúa solidificando con esta nación asiática?
Aquí se evidencia la retórica que busca alterar la imagen de “amenaza china” y no ser percibido como un competidor o “no socio” que llevaría a fortalecer los aspectos conflictivos más que la cooperación. Así emerge la hegemonía china, mezcla de consenso y coerción, en su articulación con las elites locales de la región, que comprenden los beneficios económicos de la relación con China y acepta no entrometerse en cuestiones internas como los derechos humanos o la cuestión de Taiwán. Las exportaciones de commodities a China y la recaudación del fisco en concepto de derechos de exportación, son factores que ameritan el silencio sobre cuestiones que no redituarán materialmente al desarrollo económico de los exportadores y al gobierno.
Debido a este escenario, se ha consolidado un patrón de vinculación comercial propio de décadas pasadas, pero que cristaliza en este nuevo régimen de acumulación capitalista, con ganancias extraordinarias para los sectores exportadores agrícola-mineros.

El experimento neoliberal en ALC dejó – y sigue dejando – marcas imborrables. Frente a la grave crisis sufrida a lo largo de toda la región latina, por la aplicación de las recetas neoliberales, el nuevo milenio comenzó a mostrar cambios en cuanto a los signos políticos en las sucesivas elecciones. En este sentido, se han venido perfilando en el nuevo mileno cierto consenso en ejes comunes con un discurso anti-neoliberal, aunque con una praxis política que todavía sigue estando dentro de la lógica económica que se repudia desde lo retórico.
Existe una profundización de la matriz asistencialista pero no hubo cambios en la estructura redistributiva de la renta. Para ello es necesario la construcción de un sujeto5 político capaz de dar disputa a los sectores hegemónicos enquistados tanto dentro como fuera del Estado. El peligro está, advierte Sader en “Limitar el campo de acción a lo «social» como algo opuesto a lo «político», proclamar la autonomía de los movimientos sociales como principio, significa condenarse a la impotencia y, a la postre, a la derrota” (2008:10).
El consenso neoliberal está débil en ALC (no en resto del globo), pero también es necesario reconocer que se continúan abonando vinculaciones – como el caso de China – donde no se evidencian cambios para cortar con estructuras jurídicas depredatorias de los recursos naturales y riquezas de los suelos y sus pueblos.
Los lazos político-comerciales de la República Popular China y de ALC con las dirigencias políticas y sus sectores exportadores locales, plantean la necesidad de repensar como alternativa un modelo de desarrollo que logre el bienestar de su pueblo y ponga el interés general por encima del particular, evitando re-editar el modelo extractivista y una nueva inserción internacional dependiente en el orden mundial.
Pero para esto, será necesario no sólo aprovechar la debilidad del consenso neoliberal en ALC, sino vehiculizar una alternativa a través de un nuevo sujeto político que se encuentre en una correlación de fuerzas tal, que le permita quebrar la hegemonía instaurada de antaño.

Pablo Alejandro Nacht, Magíster en Relaciones Económicas Internacionales, Becario CONICET e investigador del IDEHESI-UBA

Notas al pie

1. Los países son Bélice (1989); El Salvador (1961); Guatemala (1960); Haití (1956); Honduras (1965); Nicaragua (1990); Panamá (1954); Paraguay (1957); República Dominicana (1957); San Cristóbal y Nieves (1983); Santa Lucía (1984-1997, 2007); San Vicente y las Granadinas (1981).

2. Todas las cifras expresadas son en dólares estadounidenses.

3. Devlin (2009:141) recalca que “… es China, más que cualquier otro país del este de Asia, la que está en la mente de los latinoamericanos a comienzos del siglo XXI”. Pero también advierte que “China se está convirtiendo en una importante fuerza económica en América Latina y su crecimiento está teniendo un efecto considerable en el volumen y los precios de un gran número de materias prima. En muchos aspectos, son buenas noticias para la región, sobre todo para los exportadores sudamericanos de materias primas. Algunos analistas advierten, sin embargo, que esta dinámica podría tener repercusiones negativas para América Latina a largo plazo” (2009:141).

4. Es investigador y profesor titular del Instituto de América Latina, anexo a la Academia de Ciencias Sociales de China; vicepresidente de la Asociación China de Estudios Latinoamericanos.

5.En Bolivia, este sujeto es claramente el movimiento indígena, que surge tras la desaparición del movimiento de los mineros. En Venezuela encontramos un movimiento nacionalista antiimperialista que tiene orígenes militares. En Ecuador se trata de un sujeto híbrido, suma de varios contingentes” Sader, 2008:14.

Bibliografía

CEPAL (2011) La República Popular China y América Latina y el Caribe. Hacia una nueva fase en el vínculo económico y comercial, Junio de 2011, Naciones Unidas, Santiago de Chile.
Devlin, Robert (2009) El ascenso económico de China. En Paz, Guadalupe y Roett, Riordan (Comp.), La presencia de China en el hemisferio occidental. Consecuencias para América Latina y Estados Unidos, Ed. del Zorzal, Buenos Aires. (pág 139 a 183)
Dussel Peters, Enrique y Jenkins, Rhys (2007) “The Impact of China on Latin America and the Caribbean” En Institute of Development Studies, May 2007, University of Sussex, Brighton, UK.
Laufer, Rubén (2010) Presente y perspectivas de la “asociación estratégica” China–América Latina. Persistencia de una matriz histórica de relaciones internacionales. En XXII Jornadas de Historia Económica. Asociación Argentina de Historia Económica. Universidad Nacional de Rio Cuarto, del 21 al 24 de septiembre de 2010, Río Cuarto.
León Manríquez, José L. (2006) “China-América Latina: una relación  económica diferenciada” En “El desafío chino”. Revista Nueva Sociedad 203, Mayo/Junio, Buenos Aires. (págs 28 – 47)
Rosales, O. V. (2009) La globalización y los nuevos escenarios del comercio internacional, Revista CEPAL, Nro. 97, Abril, Santiago de Chile.
Shicheng, Xu (2006) “Las diferentes etapas de las relaciones sino-latinoamericanas.” En “El desafío chino”. Revista Nueva Sociedad 203, Mayo/Junio, Buenos Aires. (págs 102 – 113)
Tokatlian, Gabriel (2009) Una mirada desde América Latina. En Paz, Guadalupe y Roett, Riordan (Comp.), La presencia de China en el hemisferio occidental. Consecuencias para América Latina y Estados Unidos, Ed. del Zorzal, Buenos Aires. (págs. 77 a 116)

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