El viernes por la tarde, en el marco de un vertiginoso proceso, la Cámara de Senadores de Paraguay llevó adelante el juicio político a Fernando Lugo que culminó con su destitución y el nombramiento, en poco más de una hora, de Federico Franco, ex vicepresidente de la república y flamante presidente.

A minutos de conocerse la sentencia, el presidente destituido expresó que acataría el resultado, pero señalando que el mismo había torcido la ley y que su destitución afectaba a la propia democracia paraguaya. Por su parte, en su discurso de asunción, Franco apeló a expresiones que parecían estar inaugurando un ciclo presidencial, en lugar de estar siendo designado para llevar adelante un gobierno deslegitimado desde su origen, hasta entregar el poder a un gobernante constitucionalmente electo el año próximo.

Estos acontecimientos se desarrollaron en el marco de movilizaciones sociales que apoyaban al presidente destituido, denunciando un golpe parlamentario en su contra, y frente de una comunidad internacional, que a través del protagonismo de los mandatarios de la UNASUR, rechazaban el proceso de juicio político y no reconocían al nuevo gobierno.

Para tratar de interpretar la crisis política que atraviesa el país vecino es necesario repasar la historia reciente y revisar algunos aportes producidos para comprender otras crisis políticas anteriores en nuestra región.

El juicio político a un presidente no es una novedad en la historia latinoamericana reciente. Desde la década del ’90 se han desarrollado en distintos países de la región procesos de este tipo que tuvieron resultados diversos. Los mismos fueron asumidos como una vía constitucional para resolver escenarios de crisis política, en donde los presidentes habían perdido el apoyo de la ciudadanía y se encontraban en una situación de gran fragilidad política al no contar con una mayoría parlamentaria propia y carecer de la iniciativa para reconstituir una coalición legislativa que le permitiera llevar adelante su plan de gobierno. Aníbal Pérez Liñán, en su libro “Juicio político al presidente y una nueva inestabilidad política en América Latina”, publicado en español por la editorial Fondo de Cultura Económica en el año 2009, estudia comparativamente lo que caracteriza como un nuevo patrón de inestabilidad política en la región, que no compromete la vigencia del orden democrático pero que afecta al poder ejecutivo y al al desarrollo democrático. El juicio político aparece como un mecanismo constitucional para superar una crisis entre el poder ejecutivo y el poder legislativo, se da en un marco de amplia movilización popular en contra del presidente y, a diferencia del patrón de inestabilidad anterior que tenía a los militares como actores claves, los mismos estan en general ausentes en la nueva versión de inestabilidad política que parece asolar a la región.

El juicio político tampoco es una novedad en la política paraguaya. En 1999, el presidente Cubas Grau fue sometido a juicio y atravesó un fuerte enfrentamiento con el parlamento. Ante el incremento de la movilización popular en su contra, y días después del asesinato de su vice-presidente Luis María Argaña, del que se lo consideró responsable, renunció a su cargo y huyó a Brasil. En 2003, el presidente Luis González Macchi -sucesor de Cubas y que había sido nombrado por el parlamento, en su carácter de Presidente del Senado, de acuerdo a lo establecido por la constitución luego de la renuncia de aquel- fue acusado de corrupción, pero una mayoría parlamentaria favorable lo absolvió. Ambos mandatarios pertenecían al Partido Colorado. En los casos mencionados, el Congreso paraguayo “salvó” a los presidentes que eran sometidos a juicio político, recurriendo a mayorías parlamentarias afines, y en el marco de las lógicas de la política tradicional que había signado la transición paraguaya a la democracia.

La destitución de Lugo se distancia claramente de otros procesos de juicio político que tuvieron lugar en diversos países de la región y en el propio Paraguay en dos aspectos que deben ser tenidos en cuenta en el análisis. En primer lugar, la iniciativa de llevar a juicio político al presidente no ha estado precedida por manifestaciones populares en su contra, no hay una sociedad movilizada e indignada ante un gobierno que considera corrupto o autoritario. En este sentido, el proceso no cuenta con la legitimación de la ciudadanía que, en cambio,  ha salido masivamente a respaldarlo. En segundo lugar, la celeridad con la que se desarrolló el juicio, la destitución y el nombramiento del nuevo mandatario, ensombrece al propio proceso, dejando en el camino sospechas de no haber respetado el derecho a legítima defensa del acusado, y establece una fórmula de salida de la crisis con un nuevo presidente deslegitimado ante la ciudadanía paraguaya y ante la comunidad internacional que ha manifestado que lo ocurrido en paraguay puede ser considerado como un acto que atenta contra la vigencia del régimen democrático.

Sin dudas, las circunstancias y la forma en que se desarrolló el juicio político que terminó con la destitución de Lugo vulnera el proceso de consolidación de la democracia en Paraguay. A lo largo de su historia, este país ha podido disfrutar poco de la vigencia del orden institucional, sufriendo una prolongada dictadura y un proceso de transición lenta y compleja hacia la democracia política, llevado a cabo por actores partidarios que habían participado del régimen anterior y en un marco de crisis políticas y fragilidad institucional.

El proceso de institucionalización del régimen democrático paraguayo se había visto favorecido con la llegada al gobierno en 2008 del presidente Lugo. La Alianza que lideraba venía a romper la eterna hegemonía del Partido Colorado. Este partido había sido una pieza clave para la dictadura del General Stroessner, que se extendió desde 1954 hasta 1989, conformando una efectiva triada con el gobierno y las fuerzas armadas, que sostuvo durante décadas a un régimen autoritario de tipo tradicional en el poder. La vigencia del Partido Colorado, liderando el proceso de transición garantizó fuertes continuidades con el pasado en la tímida democracia emergente. El Partido Colorado supo constituirse en el eje de la lenta transición paraguaya que hasta la llegada de Lugo no había conocido la alternancia.

El triunfo de Lugo fue visto como un hito que señalaba una ruptura genuina con el pasado autoritario, y que abría las puertas a un proceso de institucionalización democrática y de inclusión de nuevos actores sociales –especialmente los campesinos-, que habían estado excluidos de la vida política de su país a lo largo de toda la historia. Sin embargo, en el éxito electoral de la Alianza Patriótica para el Cambio radicaba su propia fragilidad. El nuevo presidente, encabezaba una heterogénea alianza que incorporaba a movimientos sociales, a pequeños partidos de izquierda y al Partido Liberal que integró la fórmula presidencial en la figura de Federico Franco. Este partido, que había funcionado como oposición tradicional al predominante Partido Colorado desde el inicio de la transición, se incorporó a la Alianza, logró gran influencia en el parlamento y convivió de manera problemática con el sector de Lugo. Nueve meses antes de completar su mandato, la fragilidad política del presidente que se había ido agravando a lo largo de los años, tuvo que enfrentarse a una mayoría parlamentaria conformada por el Partido Colorado y el Partido Liberal. Esta mayoría gestó y condujo un juicio político vertiginoso por medio del cual en unas pocas horas se destituyó al presidente y se tomó juramento a Franco como nuevo primer mandatario.

Los próximos días van a ser decisivos para nuevo gobierno. Lo que ocurrió en Paraguay no constituye un golpe de estado en el sentido estricto del término, pero sin dudas, la democracia paraguaya ha sufrido una debacle institucional y política, que afectará su desarrollo futuro. En el camino, se ha dejado una vez más a gran parte de la ciudadanía paraguaya fuera de la historia al no escuchar sus reclamos y el país ha quedado aislado del mapa regional. La vida institucional paraguaya otra vez pende de un hilo.

Publicado originalmente en: http://www.eldiario.com.ar/diario/interes-general/49214-la-crisis-politica-en-paraguay.htm

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