grecia-crisisDesde hace cinco años Grecia es víctima de políticas de ajuste de la mano del socialdemócrata partido Pasok y de Nueva Democracia, que como ya conocemos en estas latitudes, se trata de políticas de ajuste que conducen cada vez más a mayores ajustes. Es que Grecia acumuló una deuda que llega al 180 % de su PBI y que se expresa en un 25% de desocupación. En este escenario, en enero de 2015 Syriza llega al gobierno, con el jóven Alexis Tsipras como su cara visible, junto a un partido nacionalista de derecha Griegos Independientes (ANEL), cuyo programa era terminar con las políticas de ajustes y austeridad, reprogramar la deuda externa con el fin de evitar resultados gravosos para Grecia. Sus primeras medidas internas fueron auspiciosas y, en ese sentido, levantadas por los medios y reproducidas por las redes sociales como la expresión de la nueva Europa que asomaba en la tierra de Pericles: duplicar el salario mínimo, ofrecer energía gratis a 300.000 hogares que se encuentran por debajo de la línea de pobreza, subsidio de alquiler a 30.000 hogares,  subsidio de alimentación para 300.000 personas.

Sin embargo, ya en este momento se advertían ciertos rasgos del nuevo gobierno: “El memorándum y todas las leyes antipopulares de su aplicación siguen en vigor, las privatizaciones se siguen llevando a cabo, siguen aplicándose impuestos durísimos, las medidas que han reducido los salarios y las pensiones a niveles de pobreza, las medidas que han suprimido los derechos de seguridad social de los trabajadores; la jungla laboral que los trabajadores pagan carísimo, incluso con accidentes mortales (crímenes empresariales), persiste. El sistema de salud pública y bienestar social está paralizado. Y estos son sólo algunos ejemplos. Es verdad que el gobierno ha tomado algunas escasísimas medidas contra la pobreza extrema, para un número limitado de personas que no tienen nada que comer, no tienen ni vivienda ni corriente eléctrica. Sin embargo, por otro lado, este mismo gobierno goza del apoyo del gran capital, de sectores poderosos como los armadores de buques, los empresarios de la industria farmacéutica, etc. Y esto justificadamente, ya que promueve para ellos exenciones de impuestos, supresiones de multas por infracciones aduaneras por parte de grupos empresariales, amnistía para los capitales no declarados en el extranjero con impuestos mucho menores que los que tiene que pagar una familia obrera. Bajo el gobierno de “primera vez izquierda”, los propietarios de buques disfrutan de ¡57 exenciones de impuestos!”[1]. Este derrotero de la coalición gobernante, más allá de la retórica combativa de su referente, se expresó también en política exterior con la aprobación de crear una base militar norteamericana en la isla Cárpatos en el mar Egeo y en Creta una base de la OTAN, menuda señal que se le enviaba a Rusia que anda soportando dignamente los embates del imperialismo y a la que, además, se le demandaba que ayude a Grecia para su salida de la zona del Euro. Al parecer, no se trata que Rusia no ayuda, de hecho hubo diálogos en esa dirección, de lo que se trata es que la coalición gobernante helénica no estaba segura de salirse del Euro.

Pero llegó junio y Grecia tenían que enfrentar un vencimiento de deuda de 1600 millones de dolares, a riesgo de caer en el temido default. Tsipras jugó a un juego de niños, al mismo tiempo que negociaba términos no tan gravosos con la Troika (Banco Central Europeo, Comisión Europea y FMI) pero que aún así conllevan alarmantes medidas de ajuste, por los medios se refería a ellos como terroristas. Lo realmente llamativo era que efectivamente jugaba a un juego de niños porque mientras los llamaba terroristas, Syriza no negociaba estrictamente las medidas de ajuste, sino los  término de su implementación. Básicamente acordaban los mismos ajustes pero en plazos escalonados, nuevas reducciones en las pensiones, aumentos en los aportes sociales, aumento del IVA en los productos de consumo masivo del 13% al 23%, nuevas privatizaciones de puertos, aeropuertos, etc., nuevo esquema de relaciones laborales, concretamente facilidades para despidos colectivos, pero que se implementes tres meses más tarde, no de inmediato. Es en este escanario donde aparece la alentadora irreverencia de Tsipras llamando a un referendum por el “si” o por el “no” al ajuste, con el propio Syriza convocando a votar por el “NO”, el “OXI” y logrando un resultado esperanzador con una victoria del 62%.

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Sin embargo, al mismo tiempo, existían fuertes bemoles de este referendum al que convocaba Syriza-ANEL. El secretario general del KKE el viernes 3 de julio, es decir, dos días antes del referendum, expresaba con claridad lo que días después se transformaría en una evidencia: “Nuestro pueblo está llamado a tomar parte en un referéndum con un SÍ o un NO, que son diferentes solamente en términos de apariencia. Tanto el SÍ como el NO significan la aceptación de un nuevo memorándum de medidas antipopulares, quizás el peor memorándum hasta ahora. Tanto el SÍ como el NO conducirán al pueblo a nuevos tormentos y tragedias. Tanto el SÍ como el NO significan medidas antipopulares, antiobreras. El referéndum es UNA coartada para nuevos memorandos-acuerdos a expensas del pueblo griego. El KKE llama al pueblo griego a rechazar el chantaje, llegar a las urnas con su propuesta y decir: NO ELEGIMOS MEDIDAS ANTIPOPULARES – NO ELEGIMOS NUEVA MEMORANDA-SUPERAR LOS FALSOS DILEMAS. DECIMOS NO A LA PROPUESTA DE LA UE, DEL FMI, DEL BCE Y A CUALQUIER PROPUESTA DE COMPROMISO DEL GOBIERNO, PORQUE TODAS ESTÁN LLEVANDO AL PUEBLO A LA QUIEBRA. EXIGIMOS LA RETIRADA DE LA ALIANZA DEPREDADORA DE LA UE CON EL PUEBLO REALMENTE EN EL PODER. El pueblo debe votar en la urna algo que no podrá ser malinterpretado. Debe echar en la urna la papeleta que dice: “NO a la propuesta de la UE, del BCE, del FMI. NO a la propuesta del gobierno. Retirada de la UE, con el pueblo en el poder.”[2]

La propuesta de la retirada de la zona euro parecía mucho más sensata que la puesta a votación, sensata porque era lo que realmente se encontraba en disputa.Permanecer en el Euro exigiendo condicionamientos por parte de Grecia, no parecía ser un escenario real, Grecia dentro del Euro no estaba en condiciones de exigir nada, sino más bien de ser humillada y maltratada. Por ende, la única opción posible era su salida del Euro. A quienes vaticinaban miserias si se salía del Euro, bastaba con recordarles que “los argumentos de Tsipras de que se quiere evitar un aislamiento financiero y geopolítico [con el acuerdo logrado] pierden toda validez cuando uno mira alrededor y comprueba que ese aislamiento ya existe: los inversores financieros internacionales llevan años sin comprar deuda pública y sin invertir en el país, la fuga de capitales lleva produciéndose más de un año y ha secado los bancos griegos, las empresas y familias griegas no pueden comprar productos del extranjero y tienen limitadas las retiradas de sus depósitos, etc.”[3]. Los vaticinios en realidad ya estaban ocurriendo y lo más paradójico, era que estaban ocurriendo estando Grecia dentro de la comunidad europea.

Hace una semana atrás enviaba un mail a compañeros y compañeras sobre la algarabía generada por los resultados del referendum en Grecia y, desde luego, se trataba de un mail que no sólo no desbordaba de alegría, sino que ofrecía las razones de porqué no se debía caer tan fácilmente en la celebración desaforada. Aquel domingo 5 parecía finalmente que los padres de la democracia como régimen político habían recuperado la memoria, que los pueblos manifestando su voluntad a través de un mecanismo formal podrían torcer el rumbo que les habían marcado a fuego los vampiros de la Troika, la Banca, la Merkel, el capitalismo… Pero un politólogo tan tibio como preciso ya decía hace un tiempo que las democracias occidentales corren el riesgo de volverse intrascendentes en la medida que las grandes decisiones se toman fuera de sus instituciones. Lo que le faltó decir es que se toman fuera pero se convalidan dentro y, entonces, de esto al gobierno como administrador de la clase burguesa no hay mucha distancia y, a fin de cuentas, este politólogo con ánimo de no parecerse mucho al pensador de Treveris, dice mucho gre gre para decir Gregorio o mucho de “carne escalopada sobre una fina lámina de granulado de pan” para decir milanesa.

Para que no queden dudas, en el periódico digital RT se encuentran los términos de la negociación de Syriza-ANEL con la Troika que, al parecer, son mucho más duros de lo que inicialmente se sentaron a negociar[4]: creación de un fondo de privatizaciones por el valor de 50.000 millones de euros donde Grecia irá transfiriendo paulatinamente sus activos privatizables con el fin de generar beneficios para pagar de a poco su deuda; endurecimiento de las leyes laborales, negociación de los convenios colectivos, la acción sindical y los despidos colectivos; aumento del IVA para ampliar la base impositiva y aumentar los ingresos; implementación de las ‘recomendaciones’ de la OCDE respecto al comercio, lo que implica una liberalización del mercado de bienes y servicios; modernizar, racionalizar y despolitizar la administración del Estado. Además, de ahora en más, toda política y decisión tomada por Syriza deberá ser revisada y avalada por la Troika. En otras palabras, el acuerdo que terminan firmando es mucho más gravosos que el rechazado por el pueblo griego en el referendum, lo que implica un profundo desprecio a la voluntad popular expresada en el mismo.

En algún sentido, tal vez esto demuestre que los enemigos de los pueblos, quiero decir, la Troika, Merkel, Holland, EEUU, los fondos buitres, no toman la política como un juego y te hacen saber que están dispuestos a la masacre si ello se necesita para lograr sus objetivos propuestos. Ante esto, estar atentos de este lado de que se necesita muchísimo más que la militancia con alegría para enfrentarlos y vencerlos. Desde luego que pretender modificaciones estructurales y profundas por medio de los instrumentos que nos ha dado el enemigo, es realmente ingenuo, la vía pacífica y electoral al socialismo es una ilusión, se abrirán las grandes alamedas como dijera el viejo hace unos cuarenta años, pero en las circunstancias en que lo dijo sospecho que ya no se estaría refiriendo a una apertura por vía electoral.

Como sabrán, Syriza-ANEL es como Podemos en España, la nueva joyita de la progresía europea y, en algún sentido, planetaria. Al parecer, si esto es así, la política como frontera de lo posible (Sabatella dixit) se ha corrido más bien para acá que para allá, más que extenderse se ha comprimido, y es que depositar las esperanzas en programas que, como mayor audacia presenta cierto reformismo, esperanza que antes depositábamos en el socialismo, la revolución, la colectivización, la socialización de los medios de producción, la democracia obrera, el hombre nuevo, la mujer nueva, da para preguntarse el calibre de la derrota que sufrimos y el calibre de la victoria del Capital y el neoliberalismo que nos ofrece estas caricaturas de revolución ¿Cómo es posible que Podemos y Syriza pueden erigirse como las organizaciones que asustan, como los nuevos fantasmas de Europa? ¿Un nuevo fantasma recorre Europa de la mano de Pablo Iglesias y Alexis Tsipras? Mmm…, tengo mis más serias dudas.

Syriza comenzó pateando el tablero, terminó capitulando. A Zorba le han sacado hasta las ganas y para discutir con Bobbio, cómo que la politología no tiene capacidad predictiva, si hace una semana estábamos diciendo lo que se terminó de concretar hace unos días, que los griegos están hasta la manija aún habiendo ejercido su prístino derecho al NO, su OXI y, redoblando la apuesta, por qué no sugerir que las medidas acordadas entre Syriza y la Troika y que deben ser convalidadas por el parlamento griego se hará con la aprobación de los partidos proeuropeos y con la parte de Syriza proeuropea, pero con un rechazo por parte del Partido Comunista Griego y por parte del sector de Syriza reacio al acuerdo logrado. En fin, tal vez asistamos al quiebre de Syriza mismo. Por otro lado, por qué no alumbrar la posibilidad que en breve se llame a nuevas elecciones en función de la debilidad en la que ha quedado la coalición gobernante, aunque al haber ofrecido Tsipras esta contundente muestra de genuflexión a la Troika, no veo razones para que sea castigado de esa manera. Pero es cierto que los principios de la razón política indican que no basta revolcaro por el barro, tal vez adviertan que esta humillación lo pueda conducir a tramar venganza y, por eso mismo, eliminarlo por completo de la escena a Tsipras sea el toque final.

Lo cierto es que Syriza ha jugado con su pueblo, lo ha maltratado y su pueblo ha dado señales de estar en condiciones muchos mas maduras para enfrentar los poderes criminales de la Troika que esta aparente “nueva forma de expresión política” que emerge ante la crisis de los partidos políticos tradicionales!! ¿Esta es la “nueva forma de expresión política” o la forma que expresa las nuevas identidades políticas?! ¿En serio que es esto?!! Pues ha nacido abrazando su propio fracaso, un fracaso teñido de vergüenza e ignominia. Reitero, la nueva joyita de la progresía europea en manos de Syriza y Podemos han corrido la frontera de lo posible, pero lo han hecho para más acá, si antes la socialdemocracia era la que realizaba el trabajo duro del ajuste, ahora le toca a esta “nueva izquierda”. Que a Tsipras lo obligaron a tomar esta decisión, no tengo dudas, que hubiese preferido otra salida, tal vez, que a Tsipras le doblaron el brazo, es posible, pero hay brazos que se dejan doblar más fáciles que otros y, obviamente, hay brazos que no se permiten ser vencidos bajo ninguna circunstancias. Desde luego que no perdemos de vista que el principal enemigo es la Troika, Merkel, Holland, la banca estadunidense, pero de esos enemigos ya todos compartimos caracterizaciones, ya sabemos lo que son, lo complicado es acordar cómo se los enfrenta y las caracterizaciones de las expresiones políticas que surgen con ese supuesto fin. La primavera del OXI duró desafortunadamente sólo unos pocos días, el brazo se dobló rapidamente. Seguimos abrazando la esperanzadora expresión de los pueblos cuando reconocen al enemigo y se le enfrentan, pero en este marco Alexis Tsipras soñó como un Chávez mediterráneo y amaneció como un De la Rúa pampeano. Desafortunadamente, estas desavenencias democáticas, esta bofetada a la  voluntad popular, suelen ofrecer el escenario perfecto para el ascenso de las derechas que, estremecedoramente, en Grecia son abiertamente facistas. Que aquel amanecer delaruista no se transforme en un amanecer dorado.

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[1]          http://www.unidadylucha.es/index.php/actualidad/1500-entrevista-al-kke-sobre-el-referendum-griego-hemos-imprimido-nuestra-propia-papeleta-para-que-el-pueblo-rechace-cualquier-version-de-su-masacre

[2]    http://es.kke.gr/es/articles/No-elegimos-entre-las-medidas-antipopulares-de-UE-FMI-y-del-gobierno/

[3]    http://www.lamarea.com/2015/07/14/por-que-tsipras-ha-aceptado-las-salvajes-condiciones-de-la-troika/

[4]             http://actualidad.rt.com/actualidad/179958-grecia-eurogrupo-acuerdo-rescate-detalles

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