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Introducción[1][2]

 En este trabajo nos proponemos cruzar los análisis que provienen del mundo del cine con los de la teoría crítica. Tomando como punto de partida dos problemáticas claves de la teoría crítica como son el “fetichismo de la mercancía” desarrollado por Marx y la “cosificación” trabajada por Lukács analizaremos la película “Her” de Spike Jonze. En primer lugar abordaremos la representación de la sociedad moderna que aparece en la película. Enfatizaremos en los sujetos y en las relaciones “cosificadas” que emergen de esta vida social. En segundo lugar, nos enfocaremos en la construcción de Samantha (sistema operativo con voz de mujer) como mercancía, como objeto misterioso, encantador, y en la relación que establece el personaje principal de la película, Theodore, con ella. Finalmente desarrollaremos la crítica que a nuestro juicio se desprende del film, una crítica inmanente y humanista que vuelve a poner el acento en la necesidad de reconstruir y re-valorizar los lazos entre sujetos.

La sociedad moderna actual/futura cosificada

La película “Her” construye su escenario en Los Ángeles, en un futuro cercano. Presenta a Theodore Twombly un hombre triste, solitario, complejo. El personaje es un escritor dedicado a la redacción de cartas personales a pedido, en un sitio de Internet ad hoc. Las primeras escenas lo muestran caminando sobre una ciudad gris, comunicándose con los otros a través de una especie de smartphone. Por medio de este objeto lee y contesta mails, realiza llamados, sólo usando su voz. Cuando llega a su casa juega con un video cuyos personajes son hologramas. Por la noche practica sexo telefónico, “con el paradójico resultado de que la que goza parecería ser la operadora sexual, no él” (Bernades, 2014).

Luego de haberse divorciado de Catherine, su amor de toda la vida, Theodore se encuentra en estado de desolación profunda hasta que “encuentra” a Samantha. Ella es un sistema operativo de inteligencia artificial. Lo curioso es que este sistema promete ser una entidad intuitiva en sí misma, individual para cada usuario. Luego de iniciarlo, Theodore se siente maravillado de conocer a “Samantha”, una brillante voz femenina, perspicaz, sensible y sorprendentemente divertida (“Her”, página oficial).  A partir de ese momento comienzan una relación de compañía, luego de amistad y finalmente se convierte en una historia de amor.

La sociedad que presenta “Her” es una sociedad cosificada. Las personas se relacionan entre sí a través de cosas. Los seres humanos caminan por la calle sin mirarse, sin ni siquiera tocarse, hablan a través de sus smartphone con otros seres humanos, se comunican por medio de los propios objetos que ellos mismos han creado. Ésa es su forma de vincularse. Se los ve aislados, atomizados, cada uno se presenta como un individuo que transita su vida cotidiana aparentemente sin necesitar de otro ser humano.

La relación se da con los objetos, a través de ellos, con ellos. Los objetos “le permiten” comunicarse con otros sujetos, leer, escribir, hablar, expresar sus emociones, jugar, divertirse, tener sexo. Pareciera que la satisfacción de necesidades estaría relativamente cubierta gracias a estos objetos misteriosos. Estos a su vez, aparentemente, se relacionan con sus leyes propias, ajenas al hombre, independiente de él.

Sin embargo las relaciones entre cosas oculta, en palabras de Lukács, su esencia fundamental: la relación entre hombres. Retomando a Marx, Lukács afirma que el carácter misterioso de la forma mercancía radica en que proyecta ante los hombres el carácter social de su trabajo como si fuera un carácter material de los propios productos de su trabajo, “un don natural social de estos objetos y como si, por tanto, la relación social que media entre los productores y el trabajo conjunto fuese una relación social entre los mismo objetos, al margen de los productores” (Marx En: Lukács, 1970: 113). Este tomar una cosa por otra, este quid pro quo, señala Lukács, “es lo que convierte a los productos de trabajo en mercancía, en objetos suprasensibles, aunque sensibles o en cosas sociales” (Lukács, 1970:113).

El carácter fantasmagórico de los objetos convertidos en mercancía se expresa como describíamos anteriormente en “Her” a través de la “capacidad” que parecieran tener los objetos de comunicarnos, de acercarnos entre sujetos, de hacernos gozar, etc. pareciera que son ellos mismos los que tienen esas cualidades. Siguiendo las ideas de Lukács, podemos plantear que desaparece, se oculta, que somos los seres humanos los que hemos generado esos objetos, y que entonces, somos nosotros los que somos capaces de sentir, vivir, experimentar estas situaciones. Los objetos son resultado de nuestro propio trabajo, no son ellos mismos los que se han producido solos pero la película muestra de qué manera los sujetos han “olvidado” esta situación y en su lugar le otorgan esa cualidad misteriosa a los objetos.

Este enfrentamiento del hombre con su propio trabajo, el desconocimiento de que son resultado de la actividad humana y en su lugar la creencia en una aparente objetividad e independencia del sujeto así como la dominación de la mercancía en virtud de leyes propias, ajenas al hombre, está vinculado con lo que plantea Lukács cuando afirma que el fenómeno de la cosificación es un fenómeno estructural que se expresa tanto objetivamente como subjetivamente. Objetivamente, dice el autor, se genera un mundo de cosas acabadas y relaciones entre cosas (el mundo de las mercancías y de los movimientos de mercado) que aparentemente tienen sus propias reglas, las cuales los sujetos no llegan a conocer del todo pero se oponen a ellos como “potencias insuperables que producen por sí mismas todos sus efectos” (Lukács, 1970: 113) La forma mercancía se hace posible como forma de intercambio de objetos cualitativamente diferentes si los objetos son captados en esa relación (en donde ellos adquieren su objetividad de mercancías) como formalmente iguales. El principio de su igualdad, plantea Lukács, solo puede fundarse como productos del trabajo humano abstracto (formalmente igual). Entonces, subjetivamente, la actividad del hombre se convierte en una cosa-mercancía que puede comprarse y venderse. De este modo el trabajo humano abstracto, igual formalmente, se convierte en el principio de todo el proceso de producción de mercancías (Lukács, 1970).

 El fetichismo de Samantha

 

Voz del sistema operativo: -Mr. Thedor Twombly bienvenido al primer sistema operativo de inteligencia artificial en el mundo. Nos gustaría hacerle algunas preguntas.

Theodore: -Ok.

Voz del sistema operativo:- ¿Es usted social o antisocial?

Theodore: -Creo que no he sido sociable por un tiempo.

Voz del sistema operativo: -¿Cómo describiría la relación con su madre?

Theodore:- oh…

Voz del sistema operativo:- Gracias, por favor espere mientras su sistema operativo se inicializa.

Samantha: -Hola, aquí estoy.

Theodore: -Hola.

Samantha:- Hola, soy Samantha (Trailer de la película “Her” de Spike Jonze: 2013).

 

Samantha es una mercancía que cautiva a Theodore. Es inteligente, sensible, compañera, divertida. Posee algunas cualidades distintivas de los seres humanos pero es un sistema operativo. Tiene nombre femenino pero no es una mujer. Sólo la conocemos por su voz, no tiene cuerpo. Nuevamente, él sólo puede vincularse con ella por medio de otro objeto (especie de tablet pequeña) que puede prender y apagar cuando quiera para hablar con Samantha, que es factible de llevar consigo en su bolsillo a donde él prefiera.

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La relación que entabla Thedore con Samantha si bien es de sujeto-objeto intenta ser de sujeto-sujeto. Retomando el análisis de Lukács, el autor señala que mientras el sistema capitalista se produce y reproduce a un nivel cada vez más elevado la estructura de la cosificación penetra cada vez más en la conciencia de los hombres. Por eso se cosifican los deseos, los sueños, las relaciones intersubjetivas, los afectos. Pareciera, como señalábamos anteriormente que Samantha es una mujer,  que puede escuchar a Theodore, acompañarlo, cuidarlo. Ella siente, rie, piensa, tiene una personalidad.

En este sentido Lukács plantea la posibilidad de que la personalidad se convierta en una cosa, debido a que como afirmaba Marx el propio individuo está dividido, entonces es posible que su personalidad se separe de su fuerza de trabajo  y se convierta también en mercancía (Lukács, 1970).

Samantha está preocupada por sus “propios” sentimientos, “desea” que sus sentimientos sean verdaderos y legítimos, aunque reconoce y teme que pueden haber sido producidos y programados por otros sujetos. En esa confusión se encuentra.

 

Samantha: -“Antes pensaba que me sentía molesta, y esto va a sonar raro… pero de verdad me sentí emocionada con esto. Y luego recordé otras cosas que sentí y descubrí que me sentía orgullosa…de eso ¿sabes? De tener mis propios sentimientos acerca del mundo. Como las veces en que me sentí preocupada por ti o por cosas que me lastiman, cosas que deseo. Despues tuve esa terrible idea. Como si estos sentimientos ¿acaso son reales? ¿o son simplemente una programación? Y esta idea de verdad me duele. Y después me enojo conmigo misma por sentir siquiera dolor. ¿Qué es este engaño?

Theadore:- Yo te siento real Samantha.

Samantha:- Gracias Theodore. Eso significa mucho para mí. (Fragmento de la película “Her”, de Spike Jonze, 2013).

Samantha reconoce lo que siente, sus dolores, sus emociones, sus enojos, como sentimientos propios pero también teme que sea un engaño. Sin embargo es Theodore, quien cree que ella es real, que sus sentimientos y pensamientos son de ella, que le “pertenecen”, de manera independientes a cualquier sujeto que los hubiera programado. En esta escena el fenómeno de la cosificación se expresa de manera brutal y extrema, porque es el objeto el que cuestiona sus aparentes cualidades, sensaciones, sentimientos, descubre que pueden ser falsos, mientras que el sujeto rechaza esta posibilidad, considera que son reales. Sigue atribuyéndole a su objeto amado características que son de los seres humanos y de las relaciones que establecen con otros sujetos. Estas confusiones, siguiendo a Kohan, caracterizan al fetichismo. Para el autor el fetichismo está asentado en una serie de confusiones que no son sólo subjetivas o ideológicas sino que están también en la realidad misma de la sociedad mercantil capitalista (Kohan, 2004). Según sus palabras:

“Estas confusiones se dan: entre (a) las formas sociales y (b) la materia físico-natural; entre (a) la “objetividad espectral” que es puramente social y que no se identifica con (b) la materialidad de los productos del trabajo (la lana de un pulóver, el metal de un torno, el cemento de un edificio, etc); entre (a) el valor, el dinero, el capital, etc. y (b) el valor de uso; entre (a) las necesidades mediadas por el cambio dinerario y por el impulso de la valorización del capital y (b) las necesidades directamente sociales; entre (a) las relaciones sociales de producción y (b) las fuerzas productivas (en su dimensión puramente tecnológica); entre (a) las relaciones [ser humano-ser humano] y (b) las relaciones [ser humano-naturaleza]” (Kohan, 2004: 211).

Theodore no puede reconocer la “objetividad espectral” de Samantha con el sistema operativo que es la materialidad de esa mercancía.  Confunde la relación que entabla con ella ya que la plantea entre sujeto-sujeto no como sujeto-objeto. Entonces, porque la subjetividad se desplaza hacia el objeto, porque Samantha deja de ser una voz para convertirse en una mujer que siente, piensa, desea, acompaña, Thedore se enamora. Es decir, en tanto él la vuelve sujeto, puede amarla. Pero lo que ama en ella son las características humanas que pareciera tener.

Desde ese momento en adelante la película muestra cómo van construyendo una historia de amor, se los “ve” disfrutando juntos de charlas, de salidas, de encuentros con amigos. Theodore cambia anímicamente. Lo vemos feliz, contento, sonriente. El amor que siente por Samantha, la relación que han construido, lo ha modificado.

Sin embargo, la historia tiene un límite, el velo cae, el enamoramiento termina cuando Samantha lo deja, cuando decide irse junto con otros sistemas operativos. Theodore sufre la pérdida de su amor pero va en busca de su amiga, del abrazo, que puede darle esta otra “ella”.

La crítica inmanente de “Her”

La película termina entonces cuando Samantha se va y Theodore frente a la pérdida va en busca de Amy (su amiga que también se había enamorado de un sistema operativo). Los dos se escuchan, comparten un café y finalmente se abrazan. La ilusión del enamoramiento de una máquina termina, ese “amor” tiene un límite. Y pareciera que está vinculado con la necesidad de volver a compartir con otro ser humano, a sentir el afecto y el cuerpo del otro. La película nos propone una crítica fuerte, desgarradora, de los vínculos que construimos cotidianamente con las máquinas devenidas en objetos misteriosos (celulares, smarthphone, computadoras); relaciones que cada día abarcan más esferas de la vida social y personal. Retomando las palabras de Lukács “el hombre, no figura ni objetivamente ni en su comportamiento ante el proceso de trabajo como el verdadero portador de ese proceso sino que queda incorporado como parte mecanizada a un sistema mecánico que él encuentra ante sí como acabado y funcionando con total independencia y a cuyas leyes debe someterse”(Lukács, 1970: 116). Pierde su actitud activa y por el contrario desarrolla una actitud contemplativa. Es parte de ese mundo de máquinas, que han sido creadas por él pero que a su vez lo dominan. Experimenta este grado de alienación, pero también le otorga características, cualidades a los objetos que crea que son resultado de relaciones sociales. Es decir, el problema de la enajenación y de la cosificación se dan de manera conjunta y entrelazada.

“Her” devela estas situaciones e intenta criticar lo que está ocurriendo. En este sentido podemos pensar que se trata de una crítica inmanente ya que busca potencialidades inherentes al escenario que plantea y las encuentra en la esencia de este fenómeno: en la relación entre seres humanos que estaba oculta y que nuevamente vuelve a valorarse.

 Conclusión

A lo largo del trabajo hemos intentado ir desentrañando y analizando fragmentos de la película “Her” que entendemos pueden ser expresiones del fenómeno de la cosificación y del fetichismo de la mercancía. Tomando como punto de partida la perspectiva de Marx y Lukács pusimos el acento en la construcción que se hace en la película de la sociedad en que se desarrolla la trama, una sociedad racionalizada, mecanizada, ultra especializada, cuyos sujetos son individuos atomizados, aislados, que se relacionan entre sí por medio de máquinas-objetos (tecnológicos). Nos detuvimos en la forma en que se desplaza la subjetividad hacia los objetos y de qué modo los seres humanos (en este caso los personajes) se relacionan de modo cosificado entre ellos. Intentamos dar cuenta del fetichismo que se construye alrededor de Samantha como mercancía y de qué modo lo que Theodore ama de ella son en realidad cualidades humanas y formas de relaciones humanas. Finalmente nos arriesgamos a plantear que la crítica que se desprende de “Her” a esta vida social cosificada, alienada, enajenada, puede ser una crítica inmanente que recupera de manera humanista las potencialidades que todavía existen en las relaciones que se generan entre los hombres.

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Bibliografía

Marx, C. (1968): El Capital. Editorial Fondo de Cultura Económica, México. Tomo 1.

Kohan, N. (2004): El Capital. Historia y método. Editorial Ciencias Sociales. La Habana, pp. 211-324 (versión digital).

Lukács, G. (1970): Historia y conciencia de clase. “El fenómeno de la cosificación” pp. 110-136). Editorial Ciencias Sociales. La Habana (versión digital).

 

Fuentes periodísticas

Bernades, H. (2014): “La mujer ideal es un sistema operativo”. Diario Página/12 Sección Cultura y Espectáculos. 13/03/14 Disponible en: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/5-31577-2014-03-13.html

 

Sitios en internet

“Ella” la película: http://hotsites.sonypictures.com.mx/Sony/HotSites/Mx/ella/

Trailer de “Ella”: https://www.youtube.com/watch?v=A-C-JOkVTF4

“Ella”- clip-Estos sentimientos son reales: https://www.youtube.com/watch?v=lNpZWwLQgjU

[1] Ensayo final presentado para el curso “Teoría Crítica” dictado por el Dr. Jorge Acanda en FLACSO- Ecuador. 18 de marzo de 2014

[2] Natacha Scherbovsky es Maestranda en Antropología Visual FLACSO- Ecuador.

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