equidadEl desarrollo del sistema capitalista en Argentina seguía las pautas de los países más avanzados, al incorporarse al mundo, lo hacía con las concepciones que regían en ellos.

La economía política concebía las relaciones laborales de las mujeres teniendo en cuenta distintos aspectos:

a) la segregación sexual

b) el salario

c) la clasificación sexual de los empleos: las prácticas de los empleadores

d) categorías y jerarquías

e) legislación protectoria

e) la prohibición del trabajo nocturno

En nuestro país se estudió la población obrera en la Capital Federal, y en los da-tos relevados se discrimina entre el salario principal y el salario suplementario, el primero adjudicado al hombre y el otro a la mujer, así como se subraya de ésta, su doble jornada.

De las 300 familias visitadas por las inspectoras del Departamento Nacional de Trabajo, casi todas las mujeres se ocupaban como costureras, alpargateras, en otros ofi-cios, y además en los quehaceres domésticos; aportando para el sostenimiento de la fa-milia de 40 a 60 centavos a 1 y 1,40 pesos, diariamente.

Hablar de la cuestión social es abordar un conjunto de cuestiones que tienen que ver con la situación real, es decir las condiciones de vida, las acciones y las ideas de un sector de la población que se ha incorporado a la producción en el período de desarrollo del sistema capitalista.

Desde fines del siglo XIX y las primeras décadas del XX, la cuestión social fue abordada desde distintas perspectivas, las de los socialistas, la iglesia católica, las sociedades de beneficencia, los médicos higienistas y la del gobierno. Unos, preocupados por la salud de los niños, la maternidad, las condiciones de trabajo y la educación, tenían como enemigo a las patronales, otros a los socialistas y anarquistas; así sucedió con la iglesia católica.

La dupla mujeres y menores condensaba los roles asignados y asumidos por la mayoría de la sociedad acerca de la misión de las mujeres, la maternidad y las tareas domésticas. La inserción laboral de ésta fue tema de preocupación para las fuerzas polí-ticas y de Iglesia católica

El trabajo de mujeres, fue un tema de debate, pues ponía en cuestión un modelo de relación, el familiar, dónde ésta tenía un rol adjudicada y durante siglos, en general, se asumió sin cuestionamientos

Las jornadas extenuantes y los salarios bajísimos fueron una característica de las condiciones de trabajo a fines del siglo XIX y principios del siglo XX. Sobre el trabajo de mujeres y niños, el sociólogo Héctor Recalde (1981) decía, que la incorporación de éstas y éstos “al trabajo asalariado es una de las consecuencias más interesantes del proceso de diversificación económica operado en el país desde las últimas décadas del siglo pasado. En el caso de las mujeres, su creciente inserción laboral está reflejada en los censos, comenzando por el de 1869, en el que leemos:

De las 61.424 viudas, 247.602 solteras y más 25.000 huérfanas, que tiene la república, resulta que unas 140.000 son costureras, lavanderas, planchadoras, cigarreras, amasadoras, etc., esto es, tenemos que la mitad de la población mujeril adulta espera con incertidumbre el sustento del jornal, muchas veces difícil y precario. Tales cifras representan otras que no se ven, y que, sin embargo, no son menos verídicas.” Según los registros de ubicación de varones y mujeres, éstas se ubicaban en lugares donde había poca concentración de personal, como el servicio doméstico, modistas, aunque, también se empleaban en fábricas textiles y oficinas de telefonistas.

Las actividades femeninas registradas en el censo de la Capital Federal en 1904 eran: monopolizan algunas de las actividades (amas de llave, amas de leche, niñeras y “trabajos domésticos. Le sigue en importancia “industria y actividades manuales” del total de cuyo personal un 27% son mujeres. Se incluye aquí un grupo importante de actividades específicamente femeninas, tales como costureras, modistas, chalequeras, corseteras, camiseras, corbateras, guanteras, lenceras, pasamaneras, pantaloneras, vainilladotas y zurcidoras, en muchos casos estas tareas se llevaban a cabo bajo la modalidad de trabajo a domicilio o en talleres anexos a las grandes tiendas, mezcla de comercio e industria. Héctor Recalde, sintetiza: En total, la mano de obra femenina, está presente en 61 de las 127 actividades “industriales.

La precariedad laboral se manifestaba con toda crudeza en el trabajo a domicilio, las denuncias sobre estas condiciones de trabajo era frecuente porque se daban en cien-tos de lugares, dispersos y difícil de sindicalizar. En 1910, la abolición del trabajo a destajo figuraba como parte de otras reivindicaciones como la jornada de ocho horas, responsabilidad patronal por los accidentes de trabajo con el pago íntegro del jornal, supresión de las horas extras, pago de los gastos originados al operario por realizar labores fuera del taller o la ciudad, libre acceso del cobrador sindical a los lugares de trabajo.

El Departamento Nacional del Trabajo desde su creación por decreto en 1907 y luego por la ley 8999 en 1912, continuó con los relevamientos pero no estaban acompañados por una política estatal activa para modificar la cuestión obrera

Recién en 1918 se sancionó la Ley 10505 – para talleres formados por familias o extraños, escuelas e institutos de beneficencia que trabajaran para casas de comercio o establecimientos industriales. Su aplicación se extendía al orden nacional.

La propuesta de sancionar una Ley de trabajo de mujeres y menores ¿Por qué?

El reclamo por las 8 horas de trabajo que se hacía desde fines del siglo XIX, las numerosas luchas que encaraban las organizaciones obreras y la oposición al proyecto de Ley nacional del trabajo impulsado por el gobierno porque contenían una cláusula represiva para los que luchaban, hizo que el Partido Socialista impulsara leyes parciales como la del descanso dominical y luego la del trabajo de mujeres y menores.

Al cumplirse 100 años de la sanción en nuestro país de la Ley 5291 de trabajo de mujeres y menores, analicé el proyecto legislativo, así como el complejo entramado de intereses, propuestas, debates y acciones; y los acontecimientos que enmarcaron la incorporación de la mujer a la industria y sus condiciones de trabajo.

La indagación de varias fuentes, tales como muchos números del periódico La Vanguardia, las posiciones de las centrales sindicales, los contenidos de los debates públicos y las discusiones por las que atravesó el proyecto de ley desde la primera pro-puesta elaborada por Gabriela Laperriere de Coni, resultaron reveladoras de las diferencias, tanto estratégicas como tácticas, que muestran los intereses contrapuestos de los distintos sindicatos, los trabajadores y los patronos. El debate abierto entre corrientes sindicales, también reflejado por los historiadores, las opiniones del Partido socialista, mediatizadas por La Vanguardia, forman parte de las citas textuales. La presencia decisiva del Diputado Alfredo Palacios como representante del ideario socialista y del diputado Seguí por la UIA, como vocero de estos últimos, reflejan una ardua puja sostenida en batallas cuyos escenarios van desde congresos o asambleas hasta huelgas, marchas, manifestaciones en las calles y la represión que muchas veces se desencadenó.

Les recomiendo leer el libro Ley de Trabajo de mujeres y menores –un siglo de su sanción- La opresión de las mujeres: reconocimiento tácito.

Reglamentaciones de la ley 5291

• 14 de abril de 1908

• 15 de octubre de 1913

Decisión de reglamentar la ley

El día 11 de enero de 1908 el director de la oficina del trabajo, doctor Matienzo celebró una conferencia con el subsecretario del ministerio del interior con el objeto de cambiar ideas respecto a la confección del decreto del poder ejecutivo reglamentando la ley sobre el trabajo de las mujeres y niños.

La Vanguardia (12 de enero) informaba este acontecimiento, añadiendo que el doctor Matienzo aceptó redactar el decreto y elevarlo al poder ejecutivo. El 27/1/1908 La Vanguardia publica el decreto reglamentario

En la edición de 1913 se puede observar una organización distinta del texto El artículo primero disponía que la Ley 5291 en vigencia desde el 14 de abril de 1908 y el ámbito de aplicación es la capital de la República y los territorios federales.

Las otras disposiciones se refiere a:

-  excepción del trabajo nocturno (servicio doméstico en el cuidado de enfermos o en las empresas de espectáculos públicos.

-  Sobre el certificado de instrucción obligatorio.

-  Libreta de trabajo para los menores de 16 años

– Certificación de edad: otorgada por el Departamento Nacional de Trabajo

-  El certificado escolar lo extiende el Consejo Nacional de Educación.

-  Plazo para obtener la libreta de trabajo

-  Entrega de libretas en forma gratuita

-  Fijar en lugar visible de los establecimientos el texto de la ley 5291 y el reglamento

- Higiene de locales

-  Seguridad: prescripciones sobre puertas, partes peligrosas, protección para evitar accidentes.

-  Exigencias de control de calderas.

-  Garantía de ascensores, montacargas, grúas

-  Normas sobre material combustibles

-  Prohibiciones de tareas para mujeres y menores de 16 años (carga y descarga, lugares húmedos, trabajos subterráneos

-  Prohibición de trabajo de mujeres y menores de 16 años en las siguientes industrias que se reputan peligrosas e insalubres:

-  – fabricación de dinamita, etc.
-  – Refinanciamiento y destilación del petróleo o hidrocarburo empleado para el alumbrado y el calor.

-  – Fabricación de sulfuro de carbono y otros productos químicos

-  – Depósitos (pólvora, residuos de animales.

-  – Linotipia y fundición de tipos.

-  Prohibiciones parciales cuarenta y nueve situaciones)

-  Prohibición de emplear menores de 16 años en tareas que hieran u moralidad

-  Amamantamiento: Dónde trabajen mujeres casadas deberá destinarse un local para que éstas puedan amamantar a sus hijos el que servirá además para la permanencia de éstos, durante las horas de trabajo.

-  Inspección: a cargo del Departamento Nacional del Trabajo
-  Multas ordenadas por la inspección con fines de seguridad, higiene y moralidad.

El cumplimiento de la ley implicaba el accionar del Departamento Nacional del Trabajo, de la Policía de la Capital, del Consejo Nacional de Educación, Departamento nacional de higiene y del Patronato de la Infancia.

El relevamiento posterior realizado por el Partido Socialista, sobre el cumplimiento de la Ley 5291 nos proporcionó esta información:

Los sujetos principalmente implicados fueron los menores. Sintetizando el cuadro que elaboramos con las 235 infracciones, relevadas entre el 16-04-1908 y el 5-02-1916 en los talleres y fábricas, donde se concentraban numerosos niños/as, las cantidades oscilaban desde 3, 20, 30, 40, 50 y más de 100.

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Esta información fue relevada por el control obrero dirigido por el comité pro- reglamentación ley 5291 y el Centro Socialista Femenino.

Es interesante conocer esta información previa a la inspección:

Desde la Vanguardia se realizaron entrevistas a los funcionarios encargados de controlar su aplicación, en los días previos a la vigencia de la ley. El objetivo era conocer las disposiciones que habían adoptado a tal fin. “el señor intendente no ha tomado resolución alguna al respecto. Manifiesta que los inspectores y subinspectores parroquiales serán los encargados de la inspección encomendada. El señor intendente no ha tomado resolución alguna al respecto. Bástenos saber, para darnos cuenta de la estrictez con que será cumplida la ley del trabajo que tales empleados son los designados por la ley para “velar” por la observación de los ordenanzas municipales sobre higiene en el conventillo” (¡¡¡)

El señor presidente del Consejo Nacional de Educación ignoraba todavía el papel que por la ley le correspondía en el asunto. Y entretanto el presidente del Departamento del Trabajo, quejoso del “cúmulo inmenso de labor que pesa sobre su oficina”, expresaba ante una delegada del Centro Femenino que el sistema de inspección es el establecido por el decreto reglamentario del cual es autor.(…)

Los capitanes de la industria: La ley que tanto esfuerzos ha costado al Partido Socialista va a ser, pues violada a cada instante por los capitanes de la industria, violaciones que apenas podrán atenuar el esfuerzo conciente de nuestros compañeros de causa, y de ello es culpable el presidente del Departamento general del Trabajo, que ha desnaturalizado la tarea a su cargo, haciendo una administración “sui géneris” incapaz de prestar el más mínimo servicio a la clase trabajadora.”

A partir de la reglamentación de la Ley 5291 (20-2-1908) se iniciaron, por un lado, una serie de acciones por parte del Departamento Nacional del Trabajo y los otros organismos implicados en la misma y también el Partido Socialista y el Centro Socialista Femenino.

Para completar la información les recomiendo ver la Muestra Gráfica en el link Biblioteca de www.agenciacta.org.ar

Acerca de la participación de las mujeres, les cito un comentario de la historia-dora Mirta Lobato:

A veces su presencia era subrayada por impulsar la participación de las trabajadoras y otras para mostrar la insensibilidad de los patrones y la crueldad de la policía, pero en muchas ocasiones se remarcaba su ausencia, porque a las organizaciones sindicales les resultaba difícil compaginar unas prácticas gremiales que se estaban construyendo asociadas con la “virilidad”, la fuerza y la acción organizada con la experiencia de las mujeres, donde el trabajo asalariado y los tiempos de protestas se encontraban condicionados por las obligaciones del trabajo reproductivo. P.118

Denuncias de malos tratos

Algunos ejemplos; las tejedoras de las fábricas San Carlo, Barolo, Dell Acqua y Plaza Herrera en la Ciudad de Buenos Aires en 1903, las obreras de Campomar, Alpargatas y las empaquetadoras de cigarrillos de la fábrica La Generosa, en 1904.

Las tejedoras de la empresa Barolo y Cía le pusieron nombre a los malos tratos en el petitorio que presentaron a la empresa en 1903: sometidas a las “continuas incitaciones sexuales (…) por parte de los patrones y capataces a las que algunas infelices obligadas por la fuerza y la necesidad cedieron (…) En la fábrica Herrera: no permitir la mínima conversación entre las operarias, reduciéndoles el tiempo que empleaban en su aseo dentro del taller y vigilándolas el tiempo que usaban en el excusado.

Ese año auspiciada por el Centro Socialista Femenino se produjo una huela general, las obreras se unieron pero el establecimiento del Estado de sitio permitió a la patronal el despido de las delegadas y la sociedad quedó disuelta.

En 1904, las alpargateras de la fábrica La Argentina presentaron a través de Gabriela Laperrière de Coni un petitorio solicitando una serie de mejoras entre las que figuraba la jornada de 8 horas, un alivio en las condiciones de trabajo y mejor trato. La empresa no le reconoció a Gabriela Laperrière de Coni el derecho a representar a las obreras pues no era trabajadora de la fábrica y tampoco aceptó el pedido. El 11 de noviembre las 864 operarias de la fábrica se declararon en huelga apoyadas por el Partido Socialista a través de Gabriela Laperrière de Coni y Magdalena Roselli. El conflicto s prolongó por la intransigencia de las partes y el 21 de enero de 1905 la UGT (Unión Gremial Femenina) recurrió al boicot de los productos de La Argenitina. Se realizó una intensa campaña de agitación, se repartieron 200.000 volantes pero aparentemente el resultado fue negativo. También hubo otra protesta en una fábrica de tabaco La Generosa, en la fábrica de toscanos Garello e Agrifoglia. p. 127/128

Bibliografía

* Kandel, Ester, La cuestión social de las mujeres, Argenpress, julio de 2009.

* Kandel, Ester, La división sexual del trabajo en las primeras décadas del siglo XX, Ar-genpress, 30 de julio de 2009.

* Kandel, Ester, Argenitna: precariedad laboral en el centenario, Argenpress, 27 de mayo de 2010.

* Lobato Mirta Zaida, Historia de las trabajadoras en la Argentina (1869-1960), Edhasa, 2007.

Ester Kandel: Escritora. Egresada de la carrera de Ciencias de la Educación de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

Publicado originalmente en: http://www.agenciacta.org/spip.php?article19500 y se reproduce con autorización de la autora

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