Efectivamente, como señala la convocatoria a este seminario, cuando en el año 1916, Lenin formuló su teoría del Imperialismo, era un período de grandes guerras por la apropiación del botín colonial, de ausencia de entrelazamientos capitalistas multinacionales y preeminencia de disputas territoriales. El revolucionario ruso, aportó un fundamento teórico-político al rechazo revolucionario a la guerra imperialista.

El concepto nodal, que el capitalismo[1] en su fase imperialista conduce de lleno a la socialización de la producción en sus más variados aspectos pero  la apropiación continúa siendo privada, sigue vigente.

Precisando que el siglo XX “señala el punto de viraje del viejo capitalismo hacia el nuevo, de la dominación del capital en general a la dominación del capital financiero.” Otros rasgos son la exportación de capitales, uniones monopolistas de capitalistas en todos los países desarrollados, entre los cuales se destacan algunos países ricos en los cuales el capital había alcanzado proporciones gigantescas, realizando un reparto directo del mundo por la energía, el petróleo, el acero. Teniendo en cuenta que no sólo a esos países les interesan las fuentes de materias primas, sino también las técnicas que “avanza con una rapidez increíble. Junto a estos cambios se levanta una superestructura extraeconómica, del capital financiero – la política, la ideología, que “refuerza la tendencia a las conquistas coloniales.”

Otro elemento que Lenin analizó fue las diversas formas transitorias de dependencia  estatal, países que desde el punto de vista formal gozan de independencia política pero que en realidad “se hallan envueltos en las redes de la dependencia financiera y diplomática.” Pone como ejemplo a la Argentina.

Agregando que el desarrollo desigual y el nivel de vida de las masas semihambrientas son las condiciones y las premisas básicas de este modo de producción. Mientras el capitalismo sea capitalismo, el excedente de capital no se dedica a la elevación del nivel de vida de las masas del país.

También, Lenin señala los métodos violentos usados para la anexión, el surgimiento de Estado rentistas o usureros y Estados deudores y las consecuencias en el movimiento con su tendencia a escindir al movimiento obrero, acentuando el oportunismo entre ellos.

Sigue vigente la opresión de las mujeres. El estallido de la primera guerra mundial, en 1914, afectó directamente a millones de personas, y preocupaba también al resto del mundo. La guerra injusta para los pueblos, abrió un debate entre los miembros de los partidos socialistas del mundo, sobre temas como “la patria”, “la paz”, “el nacionalismo”, con llamados al pacifismo y sobre el papel de las mujeres, especialmente el de las madres y la guerra y la emancipación política.

El carácter de la guerra era el tema central en torno al cual giraban los debates

En el Manifiesto del Congreso de Basilea (1912), se analizaron los conflictos entre varios países europeos, la naturaleza económica, el contenido político, todos elementos que confluyeron en el desenlace de la guerra. Las opiniones no fueron uniformes, sino que expresaron distintas tendencias.

Sobre el carácter anexionista, imperialista, reaccionario, esclavizador de esa guerra, Lenin[2] afirmaba, “estamos ante una lucha de grandes tiburones por tragarse ‘patrias’ ajenas.” A la pregunta ¿cuál es la naturaleza económica del defensismo?, se respondía: “las burguesías de todas las grandes potencias hace la guerra para repartirse y explotar el mundo, para oprimir a los pueblos.”

Frente al estallido de la guerra predominó la colaboración de clases, confianza en la burguesía nacional ‘propia’ y desconfianza en el proletariado.

También se debatía acerca del sentido de las reivindicaciones democráticas, como el de la igualdad jurídica de las mujeres, el derecho de las naciones a su autodeterminación o la elección de los funcionarios por el pueblo. En este tema, Lenin opinaba:

“Mientras exista el capitalismo, todas estas reivindicaciones sólo son realizables excepcionalmente, y además de un modo incompleto y desfigurado. (…) Es absurdo oponer la revolución socialista y la lucha revolucionaria contra el capitalismo a una de las reivindicaciones democráticas.”

En 1915 llegó a nuestro país, la voz de Clara Zetkin,  dirigente del Partido socialista alemán, con su llamado de oposición a la guerra. La Vanguardia, del 3 de abril de 1915 publica:

Opositora a la guerra, como directora de la ‘Gleickheit’, formaba parte de la minoría del Partido Socialista alemán que desaprobaba la conducta de los diputados al Reichstag. Intervino en una reunión celebrada en Sttugart de la cual se retiró con 30 delegados de los 131 presentes. En el Llamado a las mujeres socialistas de todos los países decía:

“Cuanto más la guerra continúa, más caen las caretas que han engañado a tantas personas. Ella se presenta ahora en toda su deshonestidad como una guerra de conquista capitalista y de dominación mundial. (…)

Si los hombres matan, a nosotras las mujeres nos corresponde luchar por la vida. Si los hombres callan, nosotras tenemos el deber de elevar nuestra voz” (…)

Varios millones de mujeres, niños, ancianos y enfermos no viven más que de las limosnas del estado. Los artículos más indispensables han aumentado de precio extraordinariamente. El llamado pan de guerra que estamos obligados a consumir, es más caro y de calidad inferior. La cosecha de las papas es excelente y sin embargo, sus precios son muy elevados; los productores los depositan en los galpones para aumentar aún más el precio de ese artículo indispensable. (…)”

El periódico quincenal que publicaba, fue secuestrado tres veces, y la última vez fue después de publicar este llamado.

Nadiezhda. Krupskaya [3] relata la reunión internacional que abordó el tema de la guerra:

“La Conferencia Internacional de Mujeres fue convocada por Clara Zetkin. Era la secretaria del Bureau Internacional de Mujeres Socialistas. Junto con Kart Liebknecht, Rosa Luxemburgo y F. Mehring, ella luchó contra la mayoría chovinista dentro del Partido Socialdemócrata Alemán. (…)”

En este texto, realiza una  caracterización del evento internacional por:

  • las delegaciones por sus posiciones frente a la guerra
  • La táctica de las alemanas, teniendo en cuenta la correlación de fuerzas

La conferencia internacional de Berna se realizó los 26-28 de marzo de 1915. La delegación más organizada y más amplia fue la alemana, dirigida por Clara Zetkin.

En realidad, el pacifismo era el tono predominante. Por supuesto, si consideramos la conferencia de Londres, un mes y medio antes, éste significaba un considerable paso adelante. El mismo hecho de que la conferencia se compusiera de delegaciones de países en guerra entre sí era significativo.”[4]

La mayoría de las mujeres alemanas pertenecían al grupo de Kart Liebnecht y Rosa Luxemburgo. Este grupo había empezado a disociarse de los chovinistas[5] y a combatir al gobierno. R. Luxemburgo ya había sido arrestada. Pero esto ocurría dentro de las fronteras. En la conferencia internacional ellas pensaban que tenían que mostrarse conciliadores [6] en lo posible, pues formaban la delegación de un país que en ese momento obtenía victorias en el frente de batalla. Si la conferencia, reunida después de tanto esfuerzo, se desmoronara –pensaban – toda la culpa recaería sobre ellas; los chovinistas de todos los países y los socialpatriotas alemanes sobre todo se hubieran alegrado del colapso de la conferencia. En consecuencia, Clara Zetkin estaba preparada para hacer concesiones a los pacifistas, que significaba enfriar el contenido revolucionario de las resoluciones.

La delegación rusa defendió el punto de vista de Ilich. El objetivo no era realizar la unidad indiscriminadamente, sino la unidad para la lucha revolucionaria contra el chovinismo, por la lucha revolucionaria implacable del proletariado contra la clase dirigente. No se advertía condena alguna del chovinismo en la resolución redactada por la comisión compuesta de alemanas, inglesas y holandesas. Nosotros presentamos nuestra propia declaración, que entre otros conceptos sostenía:

Los espantosos sufrimientos provocados por esta guerra despiertan en todas las mujeres y particularmente en las mujeres proletarias, fervientes deseos de paz. A la par que declara que para que esos deseos de paz puedan transformarse en una fuerza política conciente es preciso que las obreras comprendan bien que las clases pudientes sólo ambicionan anexiones, conquistas y poder, que en la época imperialista las guerras son inevitables, y que el imperialismo amenaza al mundo con sucesivas guerras si el proletariado no encuentra en sí mismo fuerzas suficientes para poner fin al régimen capitalista, para derribar definitivamente al capitalismo.[7]

Sólo tuvieron el apoyo de la delegación polaca.

¿Por qué decimos que existe una  relación de la opresión imperialista y la opresión de las mujeres?

Ayer como hoy las reivindicaciones democráticas se realizan en un sentido incompleto pues ellas se dan dentro del marco del sistema de reproducción capitalista.

Reconocemos que una vasta experiencia de luchas del movimiento de mujeres y su intensificación en estos últimos años, para enfrentar problemas como la violencia doméstica, la trata de personas, los derechos sexuales y reproductivos, el aborto, el acoso sexual y aquellas que se dan por la igualdad de oportunidades en el ámbito laboral, hacen visible que muchos de aquellos fenómenos han sido considerados naturales. Aunque distintos organismos del gobierno tomaron algunas iniciativas para abordar la gama de problemas enunciados, sin embargo existen muchos inconvenientes, dificultades y padecimientos.

Dos ejemplos:

1- abortos espontáneos y malas formaciones fetales;[8]

2- los planes sociales para las mujeres pobres.

En el primer caso nos basamos en  un estudio reciente, en la Provincia de Córdoba, realizado por el Dr. Ávila, relacionando el aumento de cáncer y abortos con el modelo de Monsanto:

En Monte Maíz la cantidad de casos de cáncer triplicaba la media nacional y los abortos espontáneos eran tres veces más frecuentes que lo habitual.

Lino Barañao, Ministro de ciencia y tecnología  defendiendo a Monsanto y a los agrotóxicos, declaró: “El glifosato es cómo agua con sal […] Con los antibióticos también hay mal uso y muertes, y nadie se queja.”[9]

2-  los programas de asistencia a varones y mujeres en situación de emergencia se han convertido en políticas permanentes, naturalizando el destino de ese sector de la población.

La implantación de estos programas son la aceptación de la orientación y financiación del Banco Mundial.

En una lectura minuciosa de los objetivos de los distintos documentos del Banco Mundial José Socarrás y María Angélica Gunturiz (2013) citan una de las tesis centrales del in-forme sobre el Desarrollo Mundial titulado Lucha contra la pobreza (2000/2001):

(…) los exiguos activos con que cuentan (los pobres), la falta de acceso a los mercados y la escasez de oportunidades de empleo les impiden salir de su situación de pobreza material. Por esta razón, la creación de oportunidades –mediante la adopción de medidas que estimulen el crecimiento económico, consignan unos mercados más atentos a las necesidades de la población pobre e incrementen sus activos –en un factor clave para el alivio de la pobreza.

Desde marco conceptual el Estado debe actuar para corregir las “fallas del mercado” y las políticas públicas tienen el papel de proveer los fundamentos institucionales dentro de los que operan los mercados. Esta política se encubre bajo el término “inclusión”, asistiendo a los “pobres de los pobres” para aliviar la pobreza, al ser considerados seres vulnerables.

La vieja teoría del capital humano, es retomada como fundamento del Banco Mundial, brindando oportunidades y empoderamiento al considerar las necesidades de los pobres.[10]

Con esta lectura crítica sobre la intervención del Banco Mundial y la implementación de políticas específicas, coincide la investigadora Silvia Fernández Soto (2009):

La atención de la cuestión social se reduce a los pobres, se construye un modelo de “protección social para pobres”, desplazamiento que implica la desvinculación de la condición ciudadana universal y la fragmentación de la intervención social del Estado en múltiples territorios, adquiriendo formas tutelares asistenciales a nivel local pero asociadas con las estrategias y transformaciones globales del capital.

Un ejemplo de estas políticas es el Plan Nacer, uno de los programas específicos y se lo puede ubicar dentro del modelo de “protección para pobres”.

La respuesta a las propuestas del movimiento de mujeres para prevenir las muertes por aborto clandestino, el derecho a decidir sobre nuestro propio cuerpo ante los embarazos no deseados fue el Plan Nacer, subsidiando los controles durante el embarazo y el nacimiento. Es innegable que este plan apunta a la protección de la mujer sin cobertura social durante el embarazo y los primeros seis años de su hijo/a, pero también las limita a buscar otras posibilidades de desarrollo personal.

Sin embargo este plan es considerado como “Una de las experiencias más exitosas”. Según Luis Pérez, especialista en Salud Pública del Banco Mundial: “El Plan Nacer permitió quebrar el estancamiento de la mortalidad materna, que estaba en 44 muertes por cada 100 mil: en los últimos dos años bajó a 35 por 100 mil en la Argentina.”

¿Cuál es la lógica de estas políticas sociales? Respondemos, sintéticamente

Los dos ejemplos, el de los abortos, como consecuencia de los agrotóxicos y el de  los programas sociales, los podemos enmarcar como parte de políticas para, garantizar incesantemente la reproducción de las relaciones capitalistas de producción.

En la publicación Sobre las estrategias del capital,  artículo de la revista Periferia (septiembre de 2014): se precisan sus rasgos. Cito

Uno de los principales rasgos del proceso político y económico del Cono Sur, y en general América del Sur, es la pérdida de soberanía sobre sus recursos naturales. Dada la configuración del proceso de acumulación capitalista a escala planetaria y la nueva división internacional del trabajo, es indiscutible la importancia que han adquirido los hidrocarburos, los minerales, las fuentes de agua y la biodiversidad de que dispone América Latina. Las transnacionales han impuesto un modelo “reprimarizador” de las economías latinoamericanas, cimentando en la explotación indiscriminada de esas riquezas naturales.

Esta política tiene continuidad con las políticas implementadas por el gobierno de Macri, tanto nacional como internacional[11]. Lenin decía que a la Argentina la llamaban “la fiel amiga” de  Inglaterra ¿Cómo llamaremos al gobierno de Macri?

Mayo de 2016

[1] Lenin V.Ilich, El imperialismo, fase superior del capitalismo, Obras completas, T. 22 pag. 215/16.

[2] Lenin V.Ilich, El oportunismo y la bancarrota de la II Internacional. Obras Completas, T.22. Editorial Cartago, 1960.

[3] ) Krupskaya, Nadiezhda. LENIN –su vida- su doctrina. Editorial Rescate, Buenos Aires, 1984

[4] Las delegadas del comité central fueron Armand, Lilina, Ravich, Krupskaya, Rozmirovich. Las “roziamovits” estuvieron representadas por Kamneskaya (Domskaya), que apoyó a la delegación del comité central. Los rusos tenían dos delegadas más que representaban al comité de organización. Balabanova vino de Italia; Louise Simanot, una francesa, se hallaba en gran medida bajo la influencia de Balabanova. La delegación holandesa se presentó en una actitud puramente pacifista. Rolland-Holst, que entonces pertenecía al ala izquierda, no pudo venir; vino una persona del Partdio Troelstra, por completo chovinista. Las delegadas inglesas pertenecían al Partido Laborista Independiente oportunista; las delegadas de suiza eran de inclinación pacifista.

[5] ) El socialchovinismo es la sustentación de la idea de “defensa de la patria” en la guerra actual. De esta posición derivan, como consecuencia, la renuncia a la lucha de clases, la votación de los créditos de gue-rra, etc

[6] “Nuestra actitud hacia los elementos vacilantes de la Internacional tiene, en genera, una inmensa importancia. Estos elementos –en su mayoría de matiz pacifista- existen tanto en los países neutrales como en algunos países beligerantes (por ejemplo, en Inglaterra, el Partido Laborista Independiente). Estos elementos pueden ser nuestros compañeros de ruta.. se hace indispensable un acercamiento a ellos con vistas a luchar contra los socialchovinistas (…) en las conferencias internacionales no podemos limitar nuestro programa a lo que es aceptable para estos elementos, pues de otro modo nosotros mismos seríamos pri-siones de esos pacifistas vacilantes. Así sucedió, por ejemplo en la Conferencia Internacional de Mujeres celebrada en Berna. En ella la delegación alemana, que sostenía el punto de vista de la camarada Clara Zetkin, desempeño de hecho el papel “centro” (…) Lenin, op. Cit.

[7] El texto completo está publicado en el tomo 43 de las obras completas.

[8] Kandel, Ester,  Los agroquímicos y los abortos, ACTA, 15 de julio de 2015.

[9] Citado por Darío Aranda, ACTA 26 de abril de 2016

[10] Kandel, Ester, La pobreza, las mujeres y las políticas sociales (Parte I y II) ACTA, 2014.

[11] Gambina , Julio, Acta, 20 de marzo de 2016.

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