El pasado jueves 16 de noviembre de 2017 fue dado a conocer ante la opinión pública nacional e internacional, el Informe sobre la Implementación que el Acuerdo Final firmado entre el Estado colombiano, a través del Gobierno Nacional y las FARC, encargara al Instituto Kroc de Estudios Internacionales de la Paz de la Universidad de Notre Dame, EE.UU. (Informe Kroc).

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La delegación de las FARC con asiento en la CSIVI conoció preliminarmente la metodología, los productos y los resultados correspondientes al primer informe, a través del equipo responsable de la Iniciativa Barómetro, programa comisionado para valorar la implementación del Acuerdo de Paz en Colombia y el balance actualizado de este proceso, hoy en curso.

Después de analizar el contenido del primer Informe Kroc, la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, decidió NO AVALAR esta primera entrega del Informe en razón a las múltiples dificultades identificadas, asociadas principalmente con los criterios metodológicos utilizados por el Instituto Kroc en sentido general, aunque más puntualmente con aspectos problemáticos que son parte del contenido, especialmente, las conclusiones exhibidas por este documento.

Al analizar el Primer Informe Kroc sobre el estado de la implementación se evidencian, al menos, los siguientes déficits:

  1. INCONSECUENCIA. El Informe Kroc NO es consecuente con el mandato taxativo del Acuerdo Final, el cual en su numeral 6.3.2., le encargó al Instituto: diseñar y construir ex novo “con rigor metodológico un modelo de evaluación y seguimiento que permita medir el cumplimiento de los acuerdos” (literales a y d, AF, 2016: 310).

Por el contrario, el Informe Kroc adopta una metodología construida previamente por el Instituto (denominada: Matriz de Acuerdos de Paz, PAM por sus siglas en inglés), la cual es adaptada posteriormente para el caso colombiano, a través de lo que denomina: Iniciativa Barómetro: https://peaceaccords.nd.edu/barometer).

El ajuste metodológico realizado por el Informe Kroc exhibe serias restricciones para realizar un análisis riguroso sobre la evaluación de la implementación temprana, específica para el Acuerdo Final en Colombia y apuntando a las singularidades que muestra el proceso durante el primer año.

Entre las múltiples implicaciones que se desprenden de la metodología PAM-Barómetro utilizada por Kroc es que esta elección resulta demasiado formalista y superficial. En consecuencia, resulta incapaz, por ejemplo, para validar si lo que se está implementando efectivamente está en concordancia y se corresponde con lo pactado en el Acuerdo (o no), un aspecto crucial para atender coyunturas críticas respecto al cumplimiento (o no) del mismo, y para la activación de alertas y recomendaciones, en escenarios como el que actualmente vive el proceso de Paz en el país.

  1. INCONSISTENCIA. Con base en lo anterior, el Informe Kroc NO es plenamente consistente con el propósito de realizar una evaluación sobre el estado efectivo de la implementación.

Por el contrario, el Informe se concentra en un análisis sobre la viabilidad (futura) de la implementación (“el proceso está en camino hacia una implementación efectiva”) subestimando un diagnóstico crítico, detallado y actualizado sobre el seguimiento efectivo e integral del proceso en Colombia. El Informe habla constantemente sobre un futuro probable de la implementación, sin referirse con suficiencia sobre el presente actual de este proceso.

Por supuesto que un análisis sobre el horizonte estratégico y de largo plazo resulta importante para el proceso de implementación. Pero, sin antes dar cuenta adecuadamente del proceso efectivo en la coyuntura, de corto plazo, atendiendo a las especificidades y las particularidades del caso colombiano, es imposible “la toma de decisiones y los ajustes, todo ello en una lógica de mejoramiento continuo de las capacidades de ejecución en la construcción de la paz” (AF, 2016: 310).

Las inconsistencias del Informe se evidencian aún más debido a la presencia de afirmaciones que nunca se respaldan (analítica o empíricamente), es decir, evaluaciones que carecen de toda rigurosidad. Existen así valoraciones aleatorias sobre el avance y los “progresos” de la implementación sumamente imprecisas y que problematizan una lectura integral del proceso de implementación.

  1. INCOHERENCIAS e INCONGRUENCIAS. El Informe Kroc además de no realizar una evaluación efectiva y específica sobre la implementación del Acuerdo de Paz en Colombia, cae constantemente en interpretaciones incoherentes e incongruentes. Esto impide mantener una línea de interpretación armónica sobre el “progreso” de la implementación, en temas claves.

El Informe Kroc concluye sobre el caso colombiano: “La interpretación del Instituto Kroc sobre el actual estado de la implementación es que se ha alcanzado un progreso significativo” [énfasis propio], enseguida, sostiene: “(…) El ritmo de la implementación del Acuerdo en los primeros meses del proceso es equivalente o más rápido que el de otros acuerdos de paz integrales analizados por el Kroc y, si se superan los obstáculos presentes, el proceso está en camino hacia una implementación efectiva” [énfasis propio].

Pero, simultáneamente, en otro apartado, afirma: “(…) La única manera académicamente sólida de valorar el ritmo del proceso de implementación del Acuerdo Colombiano es compararlo con otros procesos de implementación de Acuerdos de Paz exitosos en el mundo. Esa comparación favorece levemente al Acuerdo de Colombia pues está adelantado en la implementación de ciertas áreas de su contenido, en particular en aquellas que requieren un alto nivel de logros a corto plazo” [énfasis propio].

  1. INVEROSIMILITUDES. Ante los problemas enunciados brevemente, existe una preocupación debidamente justificada por parte de la FARC sobre la calidad de los resultados del Informe Kroc, los cuales afectarían la verosimilitud de la evaluación sobre el estado efectivo de la implementación. Lo anterior, no sólo en relación con situaciones particulares del proceso sino también frente a las conclusiones generales que se desprenden del balance realizado por esta primera entrega del Informe.

Varios asuntos claves en cada uno de los puntos del Acuerdo Final no están lo suficientemente validados (verificados) y no se corresponden con la realidad.

Esta situación afectaría igualmente la interpretación global sobre la implementación efectiva y real del conjunto del Acuerdo Final, máxime cuando la lectura del proceso debería corresponderse con la naturaleza integral, sistémica y holística del mismo.

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El éxito del Acuerdo Final y, en adelante, de la construcción de la Paz estable y duradera en Colombia dependen –entre otras cosas- de una adecuada, rigurosa y precisa evaluación sobre el proceso efectivo y actualizado de la implementación.

Las actividades relativas al Seguimiento, Monitoreo y Verificación encargadas al Instituto Kroc deben incorporar las críticas constructivas identificadas y, en esa medida, corresponderse con las necesidades y expectativas que significa el Acuerdo Final en los próximos informes sobre la implementación del proceso de Paz en Colombia.

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