DE LA DICTADURA GENOCIDA A LA CONCENTRACIÓN Y MISERABILIZACIÓN ACTUAL. Por Julio C. Gambina

Deja un comentario

images

A 41 años del golpe genocida del 24 de marzo de 1976 hay que hacer memoria y recuperar los objetivos entonces propuestos por las clases dominantes para considerar cuanto lograron y como los profundizan en nuestra cotidianidad.

Con el terror de Estado se ejerció la “necesaria” violencia para reestructurar la economía, el estado y la sociedad, por eso, la cultura del miedo, represión explícita mediante, para obtener una férrea disciplina social. Por eso no debe sorprender la argumentación ideológica en el presente contra la movilización social en defensa de los derechos de los de abajo. Es la cultura represora de la dominación que defiende el derecho a circular junto a los de propiedad, contra los de las/os trabajadoras/res, sus salarios y las condiciones de empleo.

Hay matices en 41 años, sí, no es lo mismo la dictadura que los gobiernos constitucionales, no necesariamente “democráticos”; pero existen algunas regularidades institucionales que atraviesan todo el periodo.

La más importante es la ofensiva del capital sobre el trabajo y la flexibilización y precariedad laboral constituye una constante en el periodo. El tercio de irregularidad en el empleo es menos que la máxima hacia 2001/02, pero refleja la voracidad de la impunidad empresarial que deteriora derechos y condiciones de vida de las/os trabajadoras/es.

Producto de la ofensiva capitalista cambió la relación cotidiana entre trabajadoras/es y sus empleadoras/es, con la clara intencionalidad de restringir la capacidad de protesta y organización sindical, que no es mayor producto del empecinamiento de una cultura social y sindical en la Argentina, con tradición histórica en diferentes identidades político ideológicas anti capitalistas.

Los instrumentos de la ofensiva capitalista fueron variados, no solo para transformar la relación laboral, sino el tipo y función del Estado, por eso las privatizaciones y el incentivo a la iniciativa privada. Una lógica que hoy se reitera con la pretensión de normalizar la educación privada, mientras que en la escuela pública se “cae” por no haber alternativa para los más empobrecidos.

Con la mercantilización capitalista se organiza la cotidianeidad, en la salud y la educación, en la vivienda, la cultura, la seguridad o la justicia; pero a no olvidar que ese propósito formulado en tiempos dictatoriales se materializó con gobiernos constitucionales y persiste.

La deuda pública es un mecanismo en origen que se potenció en tiempos y turnos constitucionales, con una incambiada “ley de entidades financieras” que rige desde 1977 y cuyo objetivo de concentrar la banca se concretó con creces, más su extranjerización.

No puede pensarse en el modelo productivo actual, readecuado en estas décadas desde el propósito explicitado por el Plan de Martínez de Hoz en abril de 1976, cuyo eje rector tuvo impulso bajo la orientación de Cavallo con presidentes peronistas y radicales.

Los objetivos de la dictadura no solo se materializaron bajo condición de golpe de Estado, sino también con legislación aprobada por el Parlamento, sean las leyes de la impunidad o la ley antiterrorista, antecedente de cualquier protocolo de represión contemporáneo.

Este trayecto es el que permite explicar el 33% de pobreza y la concentración en pocos multimillonarios del petróleo, la construcción o las finanzas. Remito a Alejandro Bulgheroni, Eduardo Eurnekian, Alberto Roemmers, Gregorio Pérez Companc, Jorge Horacio Brito, Eduardo Costantini, o Marcos Galperin. Argentina replica lo que pasa en el mundo, con 8 fortunas individuales que tienen la misma riqueza que el 50% de la población mundial.

Resulta de interés recuperar la memoria, sí, pero también considerar las continuidades esenciales en tiempos constitucionales para hacer funcional a la Argentina al orden capitalista mundial, ahora desafiado en el marco de la crisis a su propio reordenamiento. Este se manifiesta en las críticas a la globalización capitalista desde sus propias clases dominantes, caso del BREXIT o el triunfo de Trump, o la expansión visible de las derechas mundiales que se ofrecen para reformar en su beneficio el capitalismo actual.

Son reformas para relanzar la lógica de la ganancia, de la acumulación y la dominación. Por eso hay que pensar en términos alternativos, lo que supone la crítica a los procesos de cambios que se procesaron o procesan en nuestra región y discutir la necesaria transición desde el orden actual hacia formas sociales de organización de la producción y la cotidianeidad colocando por delante los derechos humanos y los de la naturaleza.

La gigantesca manifestación de recuperación del acontecimiento que supuso el genocidio puede servir para construir subjetividad y propuestas programáticas para una crítica del pasado y el presente, junto al debate sobre el futuro cercano de emancipación social.

Buenos Aires, 23 de marzo de 2017

Rincon_Memoria

Julio C. Gambina

Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP

Montevideo 31, 2º Piso CP 1019ABA. Ciudad de Buenos Aires.

Teléfono: (54 11) 4381 5574 / 6088 9949

visitá mi blog www.juliogambina.blogspot.com

ESPÍRITO SANTO SIN MIEDO Y CONTRA LA AUSTERIDAD. Por Lívia de Cássia Godoi Moraes

Deja un comentario

1457725322_716425_1457801747_noticia_fotogramaEn Brasil, la provincia de Espírito Santo está paralizada por el miedo desde el día 6 de febrero de 2017. El cierre de los batallones por los miembros de la familia de la policía militar deflagró un clima de pánico inflamado por los medios de comunicación y por las redes sociales digitales.

La provincia, que hace menos de un mes, era distinguida como ejemplo en gestión del sistema carcelario, y por haber “pacificado” sus cárceles, sumerge en el desorden justamente por un problema en esta área. El gobernador Paulo Hartung, siguiendo la norma de su gestión, sigue irreductible. Afirma que ha habido un “secuestro de la sociedad” por los huelguistas, y no quiere negociar, como siempre lo hizo con todos los servidores públicos y movimientos sociales. Las familias de los policías no reculan.

En la guerra entre gobierno de la provincia y policías, las muertes de jóvenes, negros, que habitan los barrios pobres, ya son 120 en apenas 7 días – según los numero oficiales; estadísticas menos optimistas hablan de 300 muertes, o más.

Sin embargo, esto no es una crisis apenas de la seguridad pública, es consecuencia del modelo de austeridad presupuestaria, que, este sí, secuestra a los precarios derechos sociales de la populación ya empobrecida y miserable. Precisamente la provincia de Espírito Santo que se decía estar con las cuentas en día, con saneamiento fiscal, y una ejemplar austeridad en la gestión, vive las implicaciones de haber colocado la eficiencia en favor del incremento de las desigualdades económicas. Los cortes presupuestarios en ámbito estadual y federal, que alcanzan especialmente quien depende de los servicios públicos, han sido acelerados por las fuerzas del neoliberalismo y de la financeirización.

En 2016, las tomas de escuelas y movimientos por la salud, ya demostraron como estas áreas estaban progresivamente sofriendo con la falta de inversión. En contrapartida, los medios de comunicación y la opinión pública no se sensibilizaron con la precarización y las débiles condiciones de trabajo de los profesionales de estas áreas, como pasa ahora con los policías.

Cuando la crisis deja de ser un evento excepcional y pasa a ser un modo de gobierno, el pánico y la deuda pasan a ser los principales instrumentos de control. Esto es lo que queremos enfatizar: lo que se pasa en nuestra provincia es resultado de los dos hechos que se extienden por todo el país – austeridad y crisis. Sabemos que el supuesto “saneamiento público” genera inseguridad social por la supresión de los servicios colectivos, y una represión brutal para contener los efectos de esta instabilidad producida.

Por esa razón, queremos gritar: estas vidas son importantes. Los padres y madres que a diario están en el DML(Departamento Médico Legal) para reconocer los cuerpos de sus hijos ejecutados en esta guerra, merecen ser escuchados. Esta carnicería debe cesar urgentemente.

Por esto, nosotros, que abajo firmamos, queremos reiterar que no vamos a recular a la situación socioeconómica que nos ha sido impuesta por este sistema y que, a partir de este momento en adelante, lucharemos contra el real motor de esta situación: el proyecto fatalista de austeridad que se está imponiendo en nuestro país, y que está produciendo miles de víctimas.

Quieren nos hacer creer que se trata de una escoja entre dos lados, o sea, entre policías y el gobierno de la provincia. Le dicen guerra, a esta situación. Sin embargo, hasta ahora lo único que tenemos son los cuerpos de la periferia. ¡Seguiremos sin miedo y contra la austeridad!

Ningún paso atrás en defensa intransigente de los derechos de los ciudadanos, ninguna vida a menos.

images

ESPÍRITO SANTO SEM MEDO E CONTRA A AUSTERIDADE

O Estado do Espírito Santo está paralisado pelo medo desde o dia 6 de fevereiro de 2017. O fechamento dos batalhões por familiares dos policiais militares deflagrou um clima de pânico inflado pela mídia e pelas redes sociais digitais.

O estado que há menos de um mês era apontado como exemplo em gestão do sistema prisional por ter “pacificado” suas prisões, mergulha na desordem justamente por um problema nessa área. O governador Paulo Hartung, seguindo o roteiro de sua gestão, está irredutível. Afirma ter havido um “sequestro da sociedade” pelos grevistas, e não quer negociar, como sempre fez com todos os servidores públicos e movimentos sociais. Os familiares dos policiais não recuam. Na guerra entre governo do Estado e policiais, as mortes dos de sempre (jovens, negros, habitantes dos bairros pobres) já passam de 130 em apenas 7 dias – isso em números oficialmente divulgados; estatísticas menos otimistas já falam em mais de 300.

Mas isso não é uma crise apenas da segurança pública, é consequência do modelo de austeridade orçamentária, que, este sim, sequestra os precários direitos sociais da população já empobrecida e miserabilizada. Precisamente o Estado que se gabava de estar com as contas em dia, com saneamento fiscal e exemplar austeridade na gestão, vive as implicações de ter colocado o “eficientismo” a favor do incremento das desigualdades econômicas. Os cortes orçamentários em âmbito estadual e federal, que atingem especialmente quem depende dos serviços públicos, têm sido acelerados pela força do neoliberalismo e da financeirização.

As ocupações de escolas e movimentos pela saúde em 2016 já demonstravam como essas áreas estavam sendo progressivamente sucateadas. A mídia e a opinião pública não se sensibilizaram com a precarização e as debilitadas condições de trabalho dos profissionais dessas áreas, como ocorre agora com os policiais.

Quando a crise deixa de ser um evento excepcional e passa a ser um modo de governo, o pânico e a dívida passam a ser os principais instrumentos de controle. É isso que queremos destacar: o que se passa em nosso Estado é efeito dos dois fatores que se estendem por todo país – austeridade e crise. Sabemos que este suposto “saneamento orçamentário” gera insegurança social pela supressão dos serviços coletivos e uma repressão brutal para conter os efeitos dessa instabilidade produzida.

Em meio a isso, queremos gritar: essas vidas importam. Os pais e mães que estão diariamente no DML (Departamento Médico Legal) para reconhecer os corpos de seus filhos executados em uma guerra merecem ser ouvidos. Essa matança deve cessar urgentemente.

Por isso, nós, abaixo assinados, queremos reiterar que não vamos ceder ao cenário socioeconômico imposto por este sistema e que, deste momento em diante, lutaremos contra o real motor dessa situação: o projeto fatalista de austeridade que se impõe sobre nosso país e que está produzindo as vítimas de sempre.

Querem nos fazer acreditar em uma escolha entre dois lados, ou seja, entre policiais e governo do estado. Chamam isso de guerra, mas até agora só temos empilhado os corpos da periferia. Seguiremos sem medo e contra austeridade!

Nenhum passo atrás na defesa intransigente dos direitos dos cidadãos, nenhuma vida a menos.

Veja as assinaturas e assine também em: https://goo.gl/YsH11n

Lívia de Cássia Godoi Moraes é Professora do Departamento de Ciências Sociais/UFES

images

¿TRUMPONOMICS? UN TRIUNFO MÁS DEL NEOLIBERALISMO TARDÍO. La insoportable levedad de las hipótesis: “proteccionista” y “des-globalización” por José Francisco Puello-Socarrás

Deja un comentario

La asunción de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos ha popularizado distintas hipótesis sobre un supuesto perfil anti-neoliberal del nuevo mandatario. Se especula que esta etiqueta incidirá sobre las futuras definiciones del gobierno.

En materia de políticas económicas internas se invoca el anti-neoliberalismo de Trump como la impronta determinante.thumb

En cuestiones relativas al Libre Comercio, tópico en el cual Trump se ha mostrado particularmente “crítico” -por momentos despectivo en los avatares de la carrera hacia la presidencia- varias voces vaticinan giros dentro del proceso de globalización neoliberal.

Algunos pronósticos sobre la línea económica por venir le han endosado (gratuitamente) al nuevo presidente una suerte de “proteccionismo”, rasgo que presuntamente caracterizaría el pensamiento económico de Trump. Más

2016: UN AÑO DE MENEMISMO MACRISTA EN ARGENTINA. Por Juan Bautista Lucca

Deja un comentario

pintura-rupestre

A un año de las elecciones que pusieron a Mauricio Macri en la presidencia, los balances de su gestión suelen poner el acento  en las (dis)continuidades con el kirchnerismo o en la dinámica y profundidad del cambio. Sin embargo, consideramos oportuno analizar aquí el año de la gestión de Cambiemos en paralelo con los avatares políticos del menemista en sus inicios, dadas las innumerables analogías que ofrecen en las orientaciones principales de sus políticas públicas y el estilo político presidencial.

Para comparar ambos procesos políticos, es necesario establecer con claridad las semejanzas y diferencias que ofrece el contraste de contextos. Entre las  diferencias se destaca –además de que obviamente ambos pertenecen a fuerzas políticas diferentes- que la llegada de Macri a la Casa Rosada se dio en el marco de una paz social inigualable, con indicadores macro económicos relativamente estables si se lo compara con 1989, 1999 o incluso el 2003 en el que se produjeron diversas situaciones de alternancia política. Ahora bien, entre los numerosos paralelismos entre el año de Macri y los primeros años del menemismo, es posible señalar: la prioridad (y obsesión) en torno al Dólar y la Inflación como principales herramientas para equilibrar la economía antes que el énfasis en el consumo interno y la producción industrial. Ambos dirigentes apelaron al discurso de la eficiencia del Estado para reducir el empleo público, asignar carteras ministeriales a empresarios considerados exitosos en la gestión privada, favorecer los sectores empresariales que concentran la economía como motores del desarrollo, entablar un vinculo de cordialidad con el capital financiero (“buitre” o nuevos acreedores de la deuda pública) y considerar prioritario el crecimiento por sobre la redistribución. Asimismo, los dos reorientaron la política exterior hacia el cuadrante noroccidental, pasando desde los rifirrafes entre Alfonsín y Bush a las “relaciones carnales” con Menem, y desde la sintonía con los gobiernos de izquierda o progresistas latinoamericanos con los Kirchner a una relación (elogiosa) con Obama o (pírrica) con Trump. Además, tanto Macri como Menem  apelaron a la utilización de los Decretos de Necesidad y Urgencia para modificar la estructura del Estado, inclusive en aspectos sensibles como la designación de jueces de la Corte Suprema de Justicia. Igualmente, el presidente riojano como el porteño, establecieron una política de connivencia y negociación a través de incentivos selectivos con la disgregada elite peronista en el mundo sindical cegetista, el arco de gobernadores peronistas y los legisladores en el parlamento.  Tanto uno como el otro, plantearon un estilo político de proximidad con el elector en clave popular a través de la comunicación mediática, que va desde la manifestación de las aparentes destrezas deportivas de Menem, a las habilidades bailables de Macri en el balcón de Balcarce 50 o los “happenings” en las redes sociales.

Claramente las comparaciones pueden considerarse popularmente como “odiosas”, puesto que ofrecen evidencias de lo bueno, lo malo o lo feo; sin embargo, en el plano de la política, estas deben considerarse de enorme utilidad, no solo para describir un presente incierto, sino también para analizar los rumbos futuros de la historia, puesto que, como decía Hegel, estos suelen repetirse como tragedias o comedias, incluso en un mismo país como Argentina.

25582450-pintura-rupestre-prehist-rico-con-escena-de-guerra-foto-de-archivo

[1] Juan Bautista Lucca es Doctor en Ciencias Sociales por FLACSO Argentina, Máster en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Salamanca (España) y Diploma Superior en Pensamiento Social Latinoamericano y Caribeño por CLACSO. Docente e Investigador en Política Latinoamericana Comparada en la Universidad Nacional de Rosario y el CONICET. Editor responsable del blog político www.Zur2.wordpress.com

CAMBIEMOS Y EL REPUBLICANISMO DE OCASIÓN*. Por Juan Bautista Lucca

Deja un comentario

mar-cielo-y-tierraA un año de las elecciones que pusieron a Mauricio Macri y el frente Cambiemos en la presidencia, el pulso electoral sigue marcando la dinámica temporal de este nuevo gobierno, no solo por las condiciones de partida (ausencia de mayorías propias en el legislativo),  sino también por las de llegada que suponen las elecciones de 2017. En este panorama, para el ex Presidente de Boca, el primer año de gestión aprueba holgadamente con una nota de 8, siguiendo tal vez los estándares de evaluación que obtenía en las escuelas privadas en las que estudió (Colegio Cardenal Newman, UCEMA y UCA). Sin embargo, esto no se condice necesariamente con el humor general del gran publico. Por ejemplo, el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) que elabora la Universidad Di Tella no ha parado de caer en todo el 2016 (del 3.14 a 2.5 en una escala de 0 a 5), especialmente por la baja en los subíndices relativos a la “capacidad de gestión” y “evaluación general del gobierno”. Esto puede estar marcando que las expectativas ciudadanas de cambio no tuvieron un claro correlato con las modificaciones introducidas desde la Casa Rosada durante el 2016, lo cual fue confesión de parte del propio Macri cuando hizo el relevo de pruebas al advertir su animadversión al cambio sustantivo o –en sus palabras- “mágico”. Ahora bien, a un año de gestión, la evaluación de su gobierno requiere justamente auscultar cuál fue la dinámica del cambio, y en qué medida Cambiemos fue un aire fresco (o viejo) a la política argentina, fue una continuidad con nuevas vestiduras o bien únicamente la promesa de cambiar la veleta que nos dice que algo se mueve.

Uno de los discursos prioritarios de Cambiemos fue la defensa de las Instituciones y el Republicanismo, o lo que por ello entendiera especialmente Elisa Carrio. En pos de esta tarea, se emprendió un despido masivo de trabajadores en diversas reparticiones del gobierno en todos sus estamentos bajo el pretexto de “limpiar de ñoquis o de herencia K”, aunque a finales del 2016 el nivel del empleo público recuperó los niveles previos a la llegada de Cambiemos; se jaqueó constantemente a la Procuradora General de la Nación (Alejandra Gils Carbo) en pos de su desplazamiento; se designó a una militante del PRO (Laura Alonso) como encargada de controlar la corrupción en la gestión de lo público de su propio partido; se designó en primera instancia a través de un decreto (83/2015) a dos juristas para completar la Corte Suprema de Justicia de la Nación; se suspendió a través de un decreto (257/2015) la vigencia del Código Procesal Penal; se utilizó reiteradamente el veto presidencial (por ejemplo, contra la Ley Anti-Despidos) y los Decretos de Necesidad y Urgencia con niveles similares a los de Menem; y fue de las primeras naciones que reconoció al gobierno de Michel Temer en Brasil tras el turbio proceso de juicio político a Dilma Rousseff, entre otros aspectos.

Lo que queda en claro, es que más allá de las intenciones discursivas de pulcritud y “señoría inglesa” durante la campaña, un año de gestión con los “pies en el barro” muestra claramente que el gobierno de Macri se parece en mucho a los estilos presidenciales de tipo decisorios iniciados por Menem o de hostigamiento institucional a los opositores durante el kirchnerismo, sumado a una mixtura informal (cuando no off shore) de lo privado y lo público, que dista en demasía de la idea de republicanismo.

mar-cielo-y-tierra

 

 

 

*Publicado originalmente en: http://m.lacapital.com.ar/cambiemos-y-el-republicanismo-ocasion-n1300062.html

NUESTRO FIDEL. Por Claudio Katz*

Deja un comentario

 

pintura-de-guayasamin-a-fidel-por-su-55-cumplean%cc%83os

Con Fidel se nos fue la principal figura revolucionaria de América Latina del último siglo. Resulta difícil valorar esa dimensión en medio del gran pesar que genera su fallecimiento. Aunque la emoción dificulta cualquier evaluación, la gravitación del Comandante se aprecia con más claridad cuando ha partido.

Los medios sólo enfatizan esa importancia en un sentido descriptivo. Ilustran cómo estuvo presente en los principales acontecimientos de los últimos 50 años. También sus mayores enemigos del imperio registran ese apabullante peso histórico. Festejan el fallecimiento para olvidar que doblegó a 10 presidentes estadounidenses y sobrevivió a incontables intentos de asesinato por parte de la CIA.

Cuba es la obsesión del Pentágono y la frustración del Departamento de Estado. Ningún otro país de esa extensión infringió tantas derrotas al imperio. Al cabo de 53 años David obligó a Goliat a restablecer relaciones diplomáticas.

Fidel suscita admiraciones que lindan con la devoción. Las alabanzas provienen de su capacidad para tornar posible lo que era muy improbable. Pero frecuentemente esa fascinación está divorciada del contenido de su obra.

Muchos idolatran a Fidel reivindicando al mismo tiempo al capitalismo. Ensalzan al líder caribeño promoviendo variantes del sistema de explotación que Comandante combatió toda su vida. En realidad ponderan al hacedor de universos ajenos, descartando cualquier tránsito propio por caminos semejantes.

Fidel siempre tuvo otro significado para la izquierda. Fue el principal artífice de un proyecto revolucionario, socialista y de emancipación latinoamericana. Llevó a la práctica el objetivo que inauguró Lenin en 1917 y por eso ocupó en América Latina un lugar equivalente al impulsor de los sóviets.

Pero a diferencia de su precursor, Fidel condujo durante varias décadas el proceso que inició en 1960. Puede ser evaluado tanto por su triunfo como por su gestión.

Desde una óptica de mayor duración la gesta de Castro se emparenta con las campañas emprendidas por Bolívar y San Martín. Encabezó acciones regionales para intentar el enlace de una segunda independencia de América Latina, con el avance internacional del socialismo.

Fidel abordó esas metas ciclópeas manteniendo una relación muy estrecha con sus seguidores. Transmitió directamente sus mensajes a millones de simpatizantes que lo vitoreaban en varios continentes. Logró una conexión racional y pasional con las multitudes que lo escucharon en incontables mítines.

 

EL HOMBRE Y LA EPOPEYA

 un-fidel

El dirigente cubano siempre actuó con osadía. Radicalizó su proyecto bajo la presión del imperio y asumió una adscripción socialista que pulverizó todos los dogmas de la época. Demostró que era posible iniciar un proceso anticapitalista a 90 millas de Miami y con la OLAS retomó el objetivo de la unidad antiimperialista de la región.

Estas tres facetas de revolucionario, socialista y emancipador latinoamericano fueron compartidas por Fidel con el Che. La misma sintonía que los reunió en el desembarco del Granma se verificó en la estrategia de acciones armadas contra las dictaduras y los gobiernos reaccionarios. Mantuvieron coincidencias políticas que desmienten todo lo escrito sobre la enemistad entre Castro y Guevara.

El Comandante restauró el internacionalismo socialista al cabo de varias décadas de simples enunciados (o explícitas traiciones) por parte de la burocracia del Kremlin. Extendió esa práctica al África, con el envío de combatientes que tuvieron una participación central en la derrota del apartheid.

Esas acciones sustituyeron la antigua conexión de esclavitud entre África y América Latina por una nueva relación de solidaridad contra los enemigos comunes. Esa actitud afianzó el enorme afecto de las comunidades afroamericanas hacia Cuba. Las impactantes visitas de Fidel a Harlem (y sus encuentros con Mouhamad Alí, Malcom X o Harry Belafonte) corroboraron ese efecto.

Pero la estatura histórica de Fidel emergió con mayor nitidez luego de la implosión de la URSS. Logró nuevamente lo que parecía imposible al sostener la supervivencia de Cuba, en medio de una adversidad sin precedentes. Encabezó los durísimos sacrificios del período especial y sostuvo una resistencia colectiva forjada al cabo de tres décadas de revolución.

Esa batalla de convicciones fue probablemente más extraordinaria que muchas acciones bélicas. Fidel logró lo que muy pocos dirigentes han conseguido en circunstancias semejantes.

Esa victoria sirvió de ejemplo para los procesos radicales que despuntaron en el nuevo milenio. Cuándo el neoliberalismo quedó afectado por las rebeliones populares de Sudamérica, Chávez y Evo Morales tuvieron una referencia política, ausente en otras partes del mundo. Fidel mantuvo el ideal socialista como un norte a recrear sobre otras bases.

En la nueva etapa de América Latina al Comandante motorizó campañas contra la deuda externa y los Tratado de Libre Comercio, mientras fomentaba con el ALBA organismos adaptados al contexto pos dictatorial de América Latina.

En este marco el anhelo del hombre nuevo reapareció en las misiones de los médicos cubanos. Esos contingentes sanitarios demostraron cómo se protege la vida de los desamparados que el capitalismo descarta.

Fidel combinó aptitudes de tribuno (discurso “la historia me absolverá”) con genio militar (batalla de Cuito Cuanvale en Angola) e inteligencia geopolítica (para actuar en el orden internacional).

Desenvolvió ese notable perfil manteniendo una conducta personal muy sobria. Su vida privada es casi desconocida por la estricta separación que estableció entre la intimidad y la exposición pública.

Durante varias décadas estuvo involucrado en todos los detalles de la realidad cubana. Su incansable actividad fue popularizada con un dicho que aludía a esa omnipresencia (“y en eso llegó Fidel”).

Probablemente decidió organizar su propio retiro para contrarrestar esa abrumadora incidencia. Desde el 2006 se ubicó en un segundo plano y concentró toda su actividad en la batalla de ideas. Desplegó un prolífico análisis crítico de la depredación ambiental y la pobreza que genera el capitalismo.

La sorprendente trayectoria de Castro confirma muchas conclusiones de teóricos marxistas sobre el papel del hombre en la historia. El rumbo que sigue una sociedad nunca está dictado por la conducta excepcional de los próceres. Esa evolución queda principalmente determinada por las condiciones objetivas imperantes en cada época. Pero en los acontecimientos decisivos que definen ese curso, ciertos individuos cumplen un rol insustituible. Fidel ratificó ese principio.

Es importante recordar ese protagonismo frente al ingenuo mito que atribuye los logros del proceso cubano a la “presión de las masas”. Esa fórmula supone que el extraordinario rumbo seguido por el país obedeció a exigencias radicales desde abajo, que los dirigentes debieron convalidar.

En los hechos ocurrió lo contrario. Una dirección consecuente convenció a la mayoría mediante la ejemplaridad de su conducta. Fidel encabezó a los líderes que comandaron esa gesta.

 

LOS DILEMAS IRRESUELTOS

 

Cuba no realizó la revolución que quiso sino la que pudo hacer. Por eso subsiste una significativa distancia entre lo ambicionado y lo obtenido. La principal causa de esa brecha salta a la vista: ningún titán puede construir plenamente el socialismo en un pequeño terreno, bajo el acoso de la principal potencia del planeta. Lo sorprendente es cuánto se logró avanzar frente a semejante rival.

El pequeño país conquistó enormes triunfos que reforzaron la autoestima nacional y la autoridad del Comandante. Desde Bahía de los Cochinos hasta la devolución del niño Elián y la liberación de los cinco apresados en Estados Unidos, Cuba obtuvo importantes victorias bajo el impulso de Fidel.

Pero ninguno de esos hitos alcanzó para remover el bloqueo, cerrar Guantánamo o desactivar a los grupos terroristas que entrena la CIA. Frente al acoso económico, la extorsión familiar, la tentación de ciudadanía estadounidense o el espejismo de opulencia que transmite Miami resulta milagroso el tesón de los cubanos.

Este heroísmo ha coexistido con los problemas propios que la revolución afronta desde hace mucho tiempo. Esas dificultades deben ser evaluadas en proporción a la obra realizada, recordando las limitaciones objetivas que afectan a la isla.

La economía es un área central de esos inconvenientes. Cuba demostró cómo un esquema no capitalista permite evitar el hambre, la delincuencia generalizada y la deserción escolar. En un país con recursos más cercanos a Haití que a la Argentina se lograron avances en la nutrición infantil, la tasa de mortalidad o el sistema sanitario que sorprenden a todo el mundo.

Pero la errónea imitación del modelo ruso de estatización completa condujo a inoperancias, que afectaron severamente la productividad agro-industrial. Esa equivocación obedeció a la dificultad para compatibilizar estrategias revolucionarias continentales con políticas contemplativas hacia el mercado. El idealismo que exige el primer objetivo choca con el egoísmo de la vida comercial.

Luego del período especial el país sobrevivió con el turismo, los convenios con empresas extranjeras y un doble mercado de divisas, que segmentó a la población entre receptores y huérfanos de remesas. La sociedad cambió con esa incipiente estratificación social y con la posterior ampliación de la actividad mercantil para ahorrar divisas y reanimar la agricultura.

Fidel impulsó personalmente ese difícil viraje captando el suicidio que significaba volver a las penurias de los años 90. Muchos analistas estiman que inauguró el retorno al capitalismo, olvidando que ese sistema presupone propiedad privada de las grandes empresas y bancos. Hasta ahora las reformas han abierto mayores caminos para las cooperativas, la pequeña propiedad y los emprendimientos, sin permitir la formación de una clase dominante.

El modelo actual pretende recuperar altas tasas de crecimiento limitado al mismo tiempo la desigualdad social. Por eso preserva la preeminencia económica del sector estatal junto a los sistemas públicos de salud y educación.

Mientras los cambios avanzan lentamente en un marco de mayor desahogo se mantienen abiertas las tres alternativas de largo plazo: restauración capitalista, modelo chino o renovación socialista.

La primacía de uno de estos modelos ya no surgirá de la mano de Fidel, que rechazaba la primera opción, evaluaba la segunda y propiciaba la tercera. Su legado es continuar el proyecto igualitario, dentro de los estrechos márgenes que actualmente existen para implementarlo.

No es fácil desenvolver ese rumbo cuando aumenta el peso del mercado, la inversión extranjera, el turismo y las remesas. Pero la supresión de esos soportes de la economía conduciría al fin de la revolución por simple asfixia. El equilibrio que buscan las reformas es un cimiento indispensable para cualquier transformación futura.

 

DESAFÍOS MAYÚSCULOS

 

4e6b111164c366c09d84a72bd7f016a4El establishment burgués siempre contrastó la “dictadura” de la isla con las maravillas de la democracia occidental. Los presidentes de la plutocracia estadounidense suelen objetar con gran hipocresía, el sistema de partido único que rige en la isla. Suponen que la corporación indistinta que comparten los Republicanos con los Demócratas contiene mayor diversidad.

Además, evitan mencionar cómo los colegios electorales violan el sufragio mayoritario y cuán bajo es el nivel de concurrencia a las urnas en su país, en comparación a la alta participación de los cubanos.

Una duplicidad aún mayor exhiben los derechistas de América Latina. Mientras convalidan el golpismo institucional en Honduras, Paraguay o Brasil se indignan con la ausencia de formalismo republicano en Cuba.

Las críticas de la izquierda apuntan hacia otra dirección. Cuestionan las restricciones a las libertades individuales que han generado en la isla numerosas injusticias.

Pero si se evalúan las cinco décadas transcurridas, llama la atención el carácter poco cruento de todas las transformaciones radicales implementadas. Basta comparar con los antecedentes de otros procesos revolucionarios, para notar ese reducido número de pérdidas humanas. El alto nivel participación popular explica ese logro.

Cuba nunca padeció la tragedia de los Gulags y por eso se sustrajo al desplome que soportó la URSS. Su modelo político es muy controvertido, pero hasta ahora ningún teórico de la democracia directa, soviética o participativa ha indicado cómo se podría gobernar bajo el asedio imperial, sin recurrir a normas defensivas que restringen los derechos ciudadanos. La propia revolución ha ensayado distintas mecanismos para corregir los errores que genera esta situación.

Muchos analistas consideran que la burocracia es la principal causa de las  desgracias del país o la gran beneficiaria de las malformaciones del régimen político. No cabe duda de su responsabilidad en muchas adversidades. Pero como ese estamento existirá mientras subsista el Estado, no se avanza mucho culpándolo de todos los males.

Ciertamente la burocracia multiplica la desigualdad y la ineficiencia. El igualitarismo contribuye a contrarrestar el primer problema pero no corrige el segundo. Una democratización creciente aporta contrapesos a esas desventuras pero no genera milagros. En estos intrincados terrenos del funcionamiento estatal siempre fueron más útiles las convocatorias de Fidel a asumir responsabilidades, que la expectativa en mágicas recetas de laboratorio.

La política exterior concentra otro campo de severos cuestionamientos al castrismo. Los grandes medios presentaban a Fidel como un simple peón de la Unión Soviética, desconociendo la diferencia que separa a un revolucionario de cualquier gobernante servil. No concebían para Cuba otro comportamiento que el practicado por las marionetas del imperio.

Algunos críticos de izquierda tampoco comprendieron la estrategia de Fidel. El líder cubano se apoyaba en alianzas con la URSS para impulsar un proceso revolucionario mundial que su socio rechazaba.

La tensión entre ambas partes se verificó en incontables oportunidades (crisis de los misiles, guerra de Vietnam, sublevaciones en África o Latinoamérica). Hubo concesiones y también errores del Comandante, como su aprobación de la invasión rusa a Checoslovaquia. Esa ocupación sepultó la renovación socialista que prometía la primavera de Praga.

Pero transcurrido el período de mayor fermento revolucionario en América Latina, Fidel optó por un equilibrio entre compromisos diplomáticos y continuado sostén de los movimientos rebeldes. Buscó superar el aislamiento de Cuba manteniendo el apoyo a las luchas de los oprimidos. Castro debió combinar las nuevas exigencias de política exterior con sus ideales de revolucionario.

La derecha continuó criticándolo por su apoyo a las revueltas populares y algunas corrientes de izquierda objetaron su actitud contemplativa hacia los gobiernos de las clases dominantes.

Ciertamente muchos consejos de Fidel fueron problemáticos, pero la responsabilidad de las decisiones quedó en manos de los receptores de esas sugerencias. El Comandante siempre transmitió el valor de la decisión propia en los procesos de cada país y su trayectoria estuvo signada por la desobediencia a las autoridades de la izquierda de su época.

No hay que olvidar cómo Castro desoyó las recomendaciones del Partido Comunista en Sierra Maestra y las opiniones del Kremlin frente a la insurgencia latinoamericana. El líder cubano enseñó con su propia práctica de qué forma actúa un revolucionario

 

EL MEJOR HOMENAJE

 

Fidel ha fallecido en un año muy difícil. Figuras tan detestables como Macri, Temer o Trump han llegado al gobierno. Sus ideólogos vuelven a proclamar el fin de  los proyectos igualitarios, olvidando cuántas veces enunciaron esa misma sentencia. Fidel habría dicho que corresponde entender lo que ocurre para sobreponerse al desánimo.

Muchos editorialistas afirman que Castro no comprendió la época actual de consumo, individualismo y pragmatismo. Pero en todo caso captó la crisis del capitalismo que determina esos comportamientos. Ese dato central es invisible a los impugnadores de Fidel.

Sus enemigos más vulgares de Miami celebraron con música el fallecimiento, confirmando el nulo valor que le asignan a la vida humana. Pero ese festejo fue un magro consuelo, para conspiradores que no han logrado construir un mínimo basamento dentro de la isla.

Cómo Fidel se retiró hace una década las repetidas especulaciones sobre el futuro de Cuba despiertan menos atención. En cambio interesa mucho lo que hará Trump. No se sabe aún si las brutales declaraciones que formuló sobre la muerte de Castro forman parte de su descontrolada verborragia o si anticipan agresiones de mayor porte.

En cualquier caso América latina debe prepararse para resistir a un mandatario que prometió expulsar a millones de indocumentados. Se aproxima una nueva batalla antiimperialista que requiere lidiar con el escepticismo y la resignación.

Algunos afirman que Fidel encarnó los ideales de un segmento maduro ajeno a las expectativas de la juventud. No toman en cuenta cómo golpea el capitalismo a la nueva generación empujándola a recrear la resistencia. El desarrollo de esa acción tenderá a actualizar el proyecto socialista de emancipación latinoamericana.

Fidel bregó por las transformaciones revolucionarias que necesita la sociedad actual. Ya partió y nosotros continuaremos su obra.

2-12-2016

 

*Economista, investigador del CONICET, profesor de la UBA, miembro del EDI. Su página web es: www.lahaine.org/katz

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TRUMP ENTRE EL PROTECCIONISMO Y LA LIBERALIZACIÓN. Por Julio C. Gambina

Deja un comentario



balmesDonald Trump le ganó las elecciones presidenciales  a Hillary Clinton y desnudó la crisis de la política tradicional en un marco de crisis capitalista, que es mundial por su epicentro en EEUU.

El triunfo electoral es del político de la anti-política ante el descontento social con la política tradicional, demócrata y republicana. Trump, es también el poder económico, como Hilary. Ambos disputaron la gestión de la potencia imperialista hegemónica del sistema mundial.

Las diferencias entre ellos expresan matices y contradicciones entre núcleos del poder mundial y de EEUU. Ahora veremos, desde la asunción de la presidencia en enero próximo, el margen de maniobras del electo presidente ante lo concreto de la gestión de EEUU. La novedad es la movilización popular convocando a no reconocer la presidencia Trump. Sus alcances no se pueden anticipar, pero no es menor la protesta de calles en varias ciudades estadounidenses.

Hillary Clinton sumó 59.727.805 votos, algo así como el 47,67%; Donald Trump, el ganador de las elecciones, tiene 59.505.613 votos, un 47,49 por ciento. La candidata demócrata tuvo el apoyo de 222.192 estadounidenses más que el candidato republicano. Sin embargo, Trump sumó 279 electores y Hillary solo 228. Cosas del sistema electoral, que reitera lo acontecido entre George Bush y Al Gore en 2001.

Unos 60 millones de votos para cada uno pone de manifiesto la crisis de alternativa política, también en EEUU. Ya razonamos en ese sentido en varios procesos electorales mundiales, que se ratifican y con opciones conservadoras, nacionalistas y de derecha, por eso la crisis de alternativa política anticapitalista, de izquierda.

Vale considerar que los descontentos por bajos salarios, o afectados por el desempleo o la deslocalización fabril en EEUU sustentaron mayoritariamente a Trump y no visibilizan alternativa política popular propia, orientada hacia la izquierda y el anticapitalismo.

Eso constituye un desafío para pensar y discutir las razones por las cuales el descontento con la globalización capitalista emerge por derecha. El desafío por la alternativa anti globalización capitalista está en EEUU y se expresó también en el Brexit en junio pasado y en variadas elecciones desplegadas en todo el mundo.

Para enfrentar esta situación, no alcanza con la crítica al neoliberalismo, se requiere al mismo tiempo confrontar al capitalismo.

Proteccionismo y liberalización

Con la elección presidencial en EEUU se confirma que la crítica a la globalización capitalista ya no es solo de izquierda, tal como se expresaba en los cónclaves mundiales en la selva Lacandona a mediados de los 90, en la batalla de Seattle en 1999, o en la zaga de los Foros Sociales Mundiales desde 2001, y más precisamente con la esperanza del cambio político en Nuestramérica a comienzos del Siglo XXI y el nuevo rostro de la integración alternativa pregonada.

La política de la globalización capitalista es la liberalización de la economía, la apertura y la promoción de la libre circulación de mercancías, servicios y capitales. Con ello, la tendencia a los tratados bilaterales en defensa de las inversiones o los tratados de libre comercio y la juridicidad supranacional que se discute e impulsa desde la OMC y otros organismos internacionales.

Si bien la liberalización aparece a contramano del proteccionismo, lo real es que las grandes potencias del capitalismo mundial siempre alentaron la liberalización hacia afuera, y ejercieron el proteccionismo local, con subsidios a las exportaciones en Europa, o a la producción en EEUU.

Igual, lo predominante en la política hegemónica desde los 60/70 es la liberalización, asumida como política de época por los organismos internacionales y sustentados desde múltiples lobbies financiados por las corporaciones transnacionales, verdaderos beneficiarios del orden mundial contemporáneo.

La liberalización constituye el programa de fondo sustentado por las clases dominantes a la salida de la crisis de los 60/70 y su paradigma fue el neoliberalismo, ensayado en Sudamérica con Terrorismo de Estado, y entronizado como policía principal mundial con Thatcher y Reagan desde los 80 del siglo pasado, arrastrando incluso a la socialdemocracia europea y sus variantes en el mundo. No sorprende su instalación como paradigma con la generalización del terrorismo estatal con la militarización dispuesta por la política exterior de EEUU.

Ahora, la novedad es el proteccionismo que anima las elecciones británicas de junio pasado y en EEUU el pasado 8/11. ¿Quiere decir que se abandona la liberalización? No, simplemente vale constatar que ante la continuidad de existencia de las Naciones, la política sigue privilegiando lo local, el territorio del consenso y el voto, para desde ahí sustentar determinada política exterior. No ocurre al revés, aun cuando la economía es global.

La crisis del 2007/08 trajo como novedad la fortísima participación estatal en el salvataje del capital más concentrado en cada país, lo que explica el crecimiento de la desigualdad y la enorme brecha entre el 1% enriquecido y el 99% empobrecido que en EEUU empujan opciones nacionalistas, conservadoras, de derecha, como Trump. Además del Estado Nacional como sostén del orden capitalista y la desigualdad, se suma ahora la promesa proteccionista.

En campaña electoral, Trump se despachó contra los tratados de libre comercio empujados por demócratas y republicanos desde tiempos de Bush padre. La crítica es al ALCA, al NAFTA, a la Alianza del Pacífico, a los acuerdos de libre comercio con Europa, lo que supone un discurso que apuntó a patear el tablero de la política de Bush padre, Bill Clinton, Bush hijo, Obama y que expresaba Hillary en la contienda electoral.

La liberalización era la carta de triunfo estadounidense desde la ruptura de la bipolaridad, aun antes con la restauración conservadora de Reagan. Todo eso había llegado a su límite con la crisis mundial en curso, que insistamos, es mundial por que tiene epicentro en EEUU.

¿Fue la liberalización la respuesta capitalista a la crisis de los 60/70 y el proteccionismo será la política del capitalismo hegemónico a la crisis contemporánea? Es lo que aparece como novedad, aun cuando, insistamos, los países hegemónicos siempre pregonaron el libre cambio y practicaron el proteccionismo. Son dos caras de la dominación que sufren los países en situación de dependencia.

jose-balmes_proyecto-para-un-retratoEl impacto en la región

Con el proteccionismo se pone en discusión el discurso y la práctica del aperturismo aplicado por países como México, Chile, Colombia o Perú y sus instrumentos como la Alianza del Pacífico o el Tratado Trans Pacífico, TTP, pero también aquellos que venían acercando su discurso pro acuerdos comerciales con EEUU, especialmente los gobiernos de Argentina y Brasil luego del impeachment. El gobierno Macri había hecho opción por la candidata demócrata y había recibido en la Argentina a Obama y a varios miembros del gabinete actual, denostado a Trump y colocado todas las fichas en el aperturismo y la alianza con la lógica tradicional de la globalización capitalista.

México puede ser uno de los más afectados, especialmente por la corriente de relocalización industrial y la maquila para ensamblar y exportar al mercado de EEUU, que puede ver construido un muro a la circulación de capitales y mercancías tal y como se viene dando hasta ahora. Es mucho más que las restricciones a las migraciones desde México y a las múltiples discriminaciones del discurso de Trump. Son cuestiones económicas que hacen a la división del trabajo y a la explotación de la fuerza de trabajo mexicana. Es algo que puede hacerse extensivo a Centro América y al Caribe, agudizado en el caso cubano ante las novedades de restablecimientos de relaciones recientemente iniciadas.

No es menor el dato de la convergencia de derecha del gobierno de EEUU con los regímenes amigos de la liberalización en la región. Así como se sostiene una determinada política, también se puede sustentar otra, afín al nuevo poder de la potencia imperialista. La respuesta a muchos de estos interrogantes se resolverá en función de los reacomodamientos que ya está generando el resultado electoral estadounidense.

De todos modos, en los primeros días ya se observan devaluaciones de las monedas en la región que auguran una potenciación en la valorización de los activos estadounidenses, especialmente su moneda. Con ello es previsible el encarecimiento del costo del dinero a corto o mediano plazo y así el mayor costo de la cancelación de intereses y capitales del endeudamiento público, gravoso para el caso argentino en la coyuntura. Entre 85.000 y 90.000 millones de dólares entre 2016 y lo presupuestado para 2017. Cifras record para el país.

Nuestros pueblos son presa de la política nacional y externa de EEUU, con liberalización o proteccionismo, por efecto de la dependencia. Las políticas que aplicará Trump tendrán en cuenta en primer lugar satisfacer la demanda internas del electorado que lo llevó a su cargo en Washington. El objetivo será transformar consenso electoral, ya logrado, en consenso político para habilitar un nuevo tiempo de la política en EEUU con pretensión de marcar caminos de salidas a la crisis capitalista. El new deal supuso la salida “defensiva” de la crisis en los 30 del Siglo XX; el neoliberalismo lo fue en “ofensiva” para la del 60/70, y hasta ahora no se visibiliza salida a la crisis inaugurada en 2007/08, aunque la situación del capital es a la ofensiva contra los trabajadores, los bienes comunes y la mayoría empobrecida de la sociedad.

Convengamos también que los pueblos tenían su acumulación hacia los 30 que derivó en el orden bipolar y la perspectiva de un imaginario socialista, con una importante acumulación política lograda hacia mediados de los 70, triunfo vietnamita mediante, lo que desató la brutal respuesta del terrorismo de Estado para imponer el neoliberalismo. El gran interrogante es si la fuerza acumulada por el movimiento popular mundial contemporáneo es condición de posibilidad suficiente para pensar en una salida a la crisis en curso más allá y en contra del capitalismo.

Buenos Aires, 12 de noviembre de 2016

imageservlet

Julio C. Gambina

Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP

Montevideo 31, 2º Piso CP 1019ABA. Ciudad de Buenos Aires.

Teléfono: (54 11) 4381 5574 / 6088 9949

visitá mi blog www.juliogambina.blogspot.com

Older Entries Newer Entries